El resultado de la autopsia al cuerpo de Ángel, el nene de cuatro años que murió en Comodoro Rivadavia, reveló un cuadro estremecedor: presentaba al menos 20 golpes en la cabeza, todos dirigidos, sin lesiones en otras partes del cuerpo.
Según el informe preliminar del Cuerpo Forense de Chubut, los traumatismos craneales provocaron un edema cerebral hemorrágico generalizado que derivó en un paro cardiorrespiratorio. Es decir, una muerte neurológica producto de una agresión reiterada y focalizada.
Los especialistas indicaron que, si bien los impactos no fracturaron huesos, sí generaron un daño interno severo en el cerebro. Cada golpe acumuló lesiones hasta desencadenar un desenlace irreversible. Además, no se descarta un posible mecanismo de asfixia, aunque sin marcas visibles en el cuello.
A partir de estos resultados, la Justicia ordenó la detención de la madre del niño y su pareja, quienes serán imputados como coautores de homicidio agravado por el vínculo, delito que contempla prisión perpetua.
Los investigadores señalan al padrastro como principal sospechoso, mientras que sobre la madre recae la sospecha de haber conocido o incluso participado en el contexto de violencia que sufría el menor.
En paralelo, la causa también apunta a un posible intento de encubrimiento. Según la querella, los acusados habrían quemado ropa del niño tras su muerte, lo que podría haber afectado pruebas clave para la investigación.
Mientras se esperan estudios complementarios, ambos permanecen detenidos y la causa continúa avanzando para esclarecer completamente lo ocurrido.