El tradicional kiosco de barrio, uno de los comercios más característicos de la vida cotidiana argentina, atraviesa una de sus peores crisis. Según datos de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), entre 50 y 70 kioscos cierran sus puertas cada día en distintos puntos del país.
Desde el sector advierten que la situación es consecuencia de una crisis sostenida que combina varios factores: la fuerte caída del consumo, el aumento de los costos fijos y la competencia con grandes comercios que venden productos similares a precios más bajos.
De acuerdo con el relevamiento realizado por la entidad, en los últimos tres años el volumen de ventas cayó cerca de un 50%. La retracción del consumo impacta directamente en este tipo de negocios, donde gran parte de las ventas se basan en compras impulsivas, como golosinas, bebidas o snacks, productos que hoy muchos consumidores consideran prescindibles.
A esta situación se suman los incrementos en las tarifas de electricidad —fundamentales para mantener heladeras y freezers en funcionamiento— y los altos costos de alquiler, que en muchos casos superan la capacidad de pago de los pequeños comerciantes.
Otro factor clave es el avance de supermercados y grandes cadenas, que ofrecen productos típicos de kiosco a precios muy competitivos, lo que deja al comercio de cercanía en clara desventaja.
Frente a este escenario, muchos kiosqueros optan por no trasladar completamente los aumentos a los precios para no perder clientes, lo que termina reduciendo aún más sus márgenes de ganancia.
Para sobrevivir, algunos comercios intentan reinventarse con promociones, la incorporación de segundas marcas o sumando servicios adicionales, estrategias que buscan atraer clientes en medio de un consumo debilitado.
Sin embargo, desde el sector advierten que el cierre de decenas de kioscos cada día refleja una tendencia preocupante que, si no se revierte la situación económica, podría cambiar el paisaje de muchas ciudades, dejando esquinas históricas sin uno de los comercios más representativos de la vida barrial.