La preocupación crece en la Patagonia ante el avance de los incendios forestales en Chubut, que este martes alcanzaron la localidad de Cholila, una zona sin suministro de agua y rodeada por extensas áreas afectadas por el fuego. Las llamas ya arrasaron más de 40.000 hectáreas y continúan activas en sectores cercanos al Parque Nacional Los Alerces, Villa Lago Rivadavia y campos productivos de la región cordillerana.
Desde un mirador con vista al pueblo, Jorge, vecino de Cholila desde hace más de 40 años, describió el panorama con angustia: “Todo lo que se ve negro está ardiendo en este momento”. Explicaron que el fuego avanza sobre bosques de lenga, una especie que arde desde el interior del tronco y puede permanecer encendida durante semanas antes de explotar, lo que favorece la rápida propagación de las llamas.
La situación impacta de lleno en la actividad ganadera. Las zonas afectadas son utilizadas para la veranada, una práctica tradicional en la que los productores trasladan el ganado en busca de agua y pasturas durante el verano. Hoy esos campos están completamente consumidos. “No hay pasto. Hay gente que tiene las vacas en la calle porque no tiene dónde llevarlas”, relató el vecino.
El escenario genera una profunda preocupación social y económica. “Este invierno va a ser muy lamentable. No va a haber animales, van a estar flacos y no va a haber qué darles de comer. Hay familias que viven exclusivamente de esto”, lamentó Jorge. En la zona hay productores con hasta 300 animales y otros que subsisten con pequeñas majadas, hoy sin agua ni alimento.
Según datos oficiales, el fuego ya consumió más de 35 mil hectáreas, en lo que vecinos y especialistas consideran el peor incendio de los últimos 20 años en la provincia. Las condiciones climáticas adversas, con altas temperaturas y fuertes vientos, dificultan las tareas de contención y mantienen en vilo a las comunidades cercanas.
Daniela Cantero, vecina de Cholila, denunció la falta de información y de un plan de evacuación: “Estamos bajo el humo y súper preocupados porque no hay información oficial. Anoche fue crítico: brigadistas y vecinos quedaron encerrados por el fuego”, relató. También advirtió que los recursos son insuficientes: “Con un solo helicóptero es imposible frenar este incendio”.
Mientras unas 300 personas trabajan en la zona entre brigadistas, bomberos y voluntarios, los vecinos destacan la solidaridad comunitaria frente a la emergencia. “Los brigadistas autoconvocados están poniendo el cuerpo hace más de 40 días. Están defendiendo las casas”, señaló Cantero.
Con el fuego aún fuera de control, Cholila enfrenta no solo una emergencia ambiental, sino también una crisis social y productiva que podría extenderse durante todo el invierno, en un contexto que los propios pobladores definen como histórico por su gravedad.