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El País Memoria y justicia

Cabezas: 29 años de un crimen impune

El fotoperiodista José Luis Cabezas fue asesinado en 1997 en Pinamar. Su muerte expuso el poder del empresario Alfredo Yabrán.

Este 25 de enero se cumplen 29 años del asesinato de José Luis Cabezas, el fotoperiodista cuyo crimen sacudió a la Argentina y se transformó en un punto de inflexión para el periodismo y la libertad de prensa en el país. Como cada año, familiares, amigos y colegas realizan actos conmemorativos en Pinamar y General Madariaga para mantener vivo el reclamo de justicia y memoria.

Cabezas fue asesinado por sicarios contratados por el empresario Alfredo Yabrán, uno de los hombres más poderosos y herméticos de la década del 90. El fotógrafo fue secuestrado, ejecutado de varios disparos y su cuerpo apareció calcinado dentro de su automóvil, en un hecho que conmocionó a la sociedad argentina y generó una inédita movilización popular en defensa del trabajo periodístico.

El crimen ocurrió en enero de 1997, cuando Cabezas se encontraba de vacaciones en Pinamar. Sin embargo, su sentencia había comenzado meses antes, cuando la revista Noticias publicó en tapa la primera fotografía de Alfredo Yabrán, un empresario que hasta entonces había logrado mantenerse fuera del alcance de las cámaras. Cabezas fue el autor de esa imagen, que rompió el anonimato de Yabrán y desató una cadena de represalias.

En el verano de 1996, el reportero gráfico trabajaba como fotógrafo y periodista de investigación, siguiendo pistas vinculadas a corrupción y narcotráfico en la provincia de Buenos Aires. La difusión de la imagen del empresario marcó un antes y un después en su vida y, trágicamente, selló su destino.

El asesinato provocó una reacción social sin precedentes. Miles de personas se manifestaron en las calles bajo una consigna que quedó grabada en la historia: “No se olviden de Cabezas”. El reclamo apuntó no solo a castigar a los responsables materiales, sino también a desentrañar las conexiones de poder detrás del crimen.

Gabriel Michi, periodista y compañero de Cabezas en aquella época, reflexionó sobre el impacto del hecho: “Lo que ocurrió con José Luis generó un impacto único en la sociedad argentina. Nunca en la historia se vio que una sociedad entera se movilice en defensa de un periodista”.

En el año 2000, Alfredo Yabrán se suicidó minutos antes de ser detenido por la Justicia. No obstante, la causa continuó y derivó en condenas contra integrantes de la banda conocida como “Los Horneros”, señalados como los autores materiales del asesinato.

A casi tres décadas del crimen, José Luis Cabezas sigue siendo un emblema de la lucha por la libertad de expresión, el derecho a informar y el compromiso del periodismo frente al poder. Su nombre permanece como recordatorio de que informar no debe costar la vida.

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