La tradicional marcha de jubilados frente al Congreso de la Nación se vio empañada por graves incidentes y destrozos, luego de que grupos de barras bravas y organizaciones de izquierda se sumaran a la movilización. El Ministerio de Seguridad de la Nación desplegó un fuerte operativo, aplicando el protocolo antipiquetes, pero los enfrentamientos no pudieron evitarse.
A medida que avanzaba la tarde, la violencia se intensificó. Se registraron destrozos en la vía pública, y los manifestantes arrojaron piedras y otros objetos contundentes a los efectivos policiales. La presencia de barras bravas exacerbó la situación, generando un clima de mayor tensión.
A pesar de los esfuerzos de las fuerzas de seguridad, los incidentes continuaron durante varias horas. Se produjeron nuevos enfrentamientos en diferentes puntos de los alrededores del Congreso, y la policía debió utilizar camiones hidrantes para dispersar a los manifestantes.
La jornada de protesta dejó un saldo de graves destrozos y un clima de tensión en la zona del Congreso. Las autoridades continúan investigando los incidentes y evaluando los daños ocasionados.