La Casa Rosada puso en marcha un plan intenso para fortalecer su presencia en el Congreso y aspirar a convertirse en la primera minoría en la Cámara de Diputados. Parte de esa estrategia fue encomendada a Martín Menem, quien se perfila como pieza clave para articular acuerdos legislativos.
El escenario se recalienta luego de que se confirmara la jura de los nuevos senadores el 28 de noviembre y la de los diputados el 3 de diciembre, momentos que marcarán el inicio de un periodo decisivo para definir la correlación de fuerzas. El oficialismo cree que esos pasos serán vitales para faciliar sesiones extraordinarias durante diciembre.
Entre los temas sobre la mesa están el Presupuesto 2026 y reformas estructurales clave: laboral, tributaria y cambios normativos vinculados con recursos naturales. El Gobierno basa su estrategia en diálogo con gobernadores, buscando respaldo para estos proyectos y alineando las negociaciones con sus aliados provinciales.
En paralelo, el bloque oficialista ya sumó nuevos legisladores a sus filas: se integraron tres diputados que provienen de la Liga del Interior radical libertaria, lo que refuerza su bancada y le da más volumen político para aspirar a una posición dominante.
A su vez, el Ejecutivo negocia con mandatarios provinciales para debilitar a su mayor competidor legislativo, la fuerza Unión por la Patria. Coordinan estas conversaciones figuras como el ministro del Interior y el jefe de Gabinete con gobernadores de Catamarca, Santiago del Estero y otras provincias.
Según expertos constitucionalistas, lograr la primera minoría en Diputados no solo les daría más poder formal, sino también herramientas clave para influir en comisiones estratégicas, manejar la agenda de sesiones y definir participantes en órganos de control institucional.
Además, la representación en organismos como la Auditoría General de la Nación y el Consejo de la Magistratura está siendo parte de estas negociaciones: controlar esos espacios sería otro objetivo del oficialismo para consolidar poder.
Por lo pronto, el oficialismo tiene el desafío de traducir su estrategia en votos reales, y para eso apela tanto a sumar diputados como a tejer alianzas provinciales, todo mientras se prepara para debatir una agenda legislativa ambiciosa en las próximas sesiones.