La modificación del régimen de indemnización por despido, impulsada por el Gobierno de Javier Milei, promete abrir una nueva etapa en el mercado laboral. Al abaratar el costo de salida de los empleados, las empresas enfrentan ahora el desafío de reconvertir sus plantillas y elevar la vara de exigencia.
En este escenario, las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) —que generan el 60% del empleo formal en la región— se ven obligadas a decidir quiénes se quedan y quiénes se van para sostener su competitividad. Pero se topan con un obstáculo interno: la falta de herramientas para medir el rendimiento.
El problema del "Excel"
Según un informe de la consultora AO Consulting, el 54% de las Pymes todavía administra las evaluaciones de desempeño con planillas de Excel. Los especialistas advierten que depender de herramientas manuales dificulta el seguimiento, reduce la trazabilidad de los datos y limita la toma de decisiones objetivas a la hora de desvincular o premiar personal.
Profesionalizar para sobrevivir
Luis María Cravino, director del estudio, explica que "la gestión del desempeño es una de las prácticas más estratégicas" porque allí confluyen el talento y la cultura de la empresa. Mientras las grandes compañías utilizan software costoso como Success Factors, las Pymes están empezando a migrar a plataformas más ágiles como Naaloo, que encabezó las preferencias del sector en el ranking de uso.
El desafío es claro: dejar de lado la intuición o la burocracia del papel y pasar a sistemas que permitan medir objetivos claros y dar feedback continuo, abandonando el viejo modelo de la evaluación anual que ya quedó obsoleto.