En el agro argentino crece la demanda por un escenario con reglas más definidas, menores cargas impositivas y un impulso decidido a la innovación. Empresarios del campo sostienen que estas tres variables son fundamentales para destrabar el potencial productivo del sector.
Uno de los principales pedidos apunta a una rebaja progresiva de impuestos, especialmente los gravámenes que afectan la producción y exportación. La propuesta incluye una baja de retenciones y un alivio en el IVA para que los recursos liberados puedan destinarse a inversiones estratégicas.
A su vez, los productores destacan la necesidad de mecanismos que faciliten la adopción de tecnología: quieren marcos previsibles que incentiven la transferencia tecnológica desde institutos de investigación y universidades hacia las explotaciones rurales. Este modelo impulsaría el uso de variedades mejoradas, sistemas de riego más eficientes y herramientas digitales de gestión.
Para sostener la innovación, también reclaman un reconocimiento más claro de la propiedad intelectual, especialmente en materia genética. Según varios referentes del agro, un entorno que proteja la inversión en investigación permitirá atraer colaboraciones y financiamiento, acelerando la modernización del sector.
Estas demandas no solo provienen del mundo rural, sino que también encuentran eco entre funcionarios y empresarios industriales que enfatizan la necesidad de un esquema impositivo más simple y orientado al crecimiento. Aseguran que con previsibilidad tributaria y alianzas público-privadas para transferir tecnología, el campo podría potenciar su producción y acceso a mercados internacionales.
En paralelo, algunos actores del sector sostienen que las reglas actuales le quitan competitividad al agro argentino frente a sus pares globales. Señalan que sin un compromiso real con la innovación, los productores verán limitado su margen para generar valor agregado y consolidarse como proveedores de tecnología y alimentos.
La discusión se intensifica en momentos en que el país busca consolidar su rol como exportador de productos primarios y fomentar industrias vinculadas al conocimiento agroindustrial. Para muchos, la combinación de impuestos bajos, innovación tecnológica y acuerdos estratégicos es la llave para encarar una nueva etapa de crecimiento sostenible en el campo.