El ex cura "payador" de la ciudad entrerriana de Villaguay, Marcelino Moya, irá a juicio oral y público acusado por abusar a menores en la causa caratulada como "corrupción agravada de menores en forma reiterada", informó hoy la fiscal Nadia Benedetti, quien pidió la elevación a juicio en los Tribunales de Paraná.
A mediados del año pasado, dos ex monaguillos que tienen hoy 30 denunciaron ante la justicia entrerriana que habían sido abusados sexualmente por el titular de la parroquia Santa Rosa de Lima de Villaguay, Marcelino Moya, entre 1992 y 1997, cuando tenían entre 12 y 15 al momento de los hechos.
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La fiscal aseguró que el informe pericial psicológico efectuado a las dos víctimas que lo denunciaron "son fundamentales para acreditar los abusos" que si bien "han pasado hace muchos años, se ha podido respaldar la palabra de las víctimas que se han animado a hablar".
"También es importante el testimonio de personas con los que se pudo rearmar la historia y el de las psicólogas y psiquiatras del cuerpo médico forense de Paraná, quienes evaluaron a las dos víctimas", dijo a la prensa local, y confirmó que el pedido de elevación "fue presentado ante el fiscal Juan Francisco Ramírez Montrull y cursado al Juzgado de Garantías y Transición de Villaguay".
El juez a cargo, Carlos Ramón Zaburlín, deberá trasladar el pedido a la querella como a la defensa, y luego de la audiencia de remisión de la causa a juicio, se definirán las evidencias presentadas, señala el portal de información Télam.
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Una de las víctimas declaró en los tribunales de Villaguay que era abusado "por lo menos dos veces por semana y durante casi dos años", en la parroquia Santa Rosa de Lima de Villaguay, principalmente "en la habitación del sacerdote, en el primer piso" del lugar, y también cuando "hacían viajes, en el vehículo del sacerdote".
En tanto, el otro denunciante afirmó que "hubo un intento de abuso, también en la habitación del párroco, pero reaccionó a tiempo y empujó al cura, tras lo cual se fue de la Iglesia y nunca más volvió", señala la causa.
El procurador general, Jorge García, explicó que las víctimas "no presentan ninguna característica de que esto no sea verdad", por lo que valoró que "decidieran romper el silencio, porque los abusos generalmente se ocultan".
"Según la psicología infantil, por el síndrome de acomodación, el chico no cuenta porque le da vergüenza y porque piensa que va a quebrar la unidad familiar, la tranquilidad social y sobre todo la culpa", consideró García.
Según el funcionario, el delito de corrupción agravada de menores tiene una pena de 10 a 15 años de prisión, debido a que el sacerdote era una autoridad religiosa sobre los chicos y adolescentes de la parroquia de Villaguay.
El cura Moya fue ordenado sacerdote el 3 de diciembre de 1992 por el ex arzobispo de Paraná, Estanislao Esteban Karlic, y tuvo como uno de sus primeros destinos dicha parroquia entre 1992 y 1997, mientras además era docente en el Instituto La Inmaculada.
Actualmente, luego de estar internado en enero en el hospital San Martín de Paraná, y luego en la clínica San Camilo de Buenos Aires, se encuentra viviendo en la casa de su madre, en la localidad entrerriana de María Grande.
El actual arzobispo, Juan Alberto Puiggarí, abrió una investigación en el marco del Código de Derecho Canónico en el canon Nº 1717, regulados por las normas de Gravioribus Delictis", y decretó que Moya no pueda oficiar misas en público.