Un insólito y desagradable episodio causó sorpresa en una vivienda del barrio 31 de Enero, en Sabanalarga, luego de que una familia descubriera una garrapata incrustada dentro de un queso que habían comprado para consumir.
Según relataron los afectados, el producto había sido adquirido por el padre de familia en un comercio de la zona como parte de sus compras habituales.
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El hallazgo ocurrió al momento de preparar el alimento
La situación salió a la luz cuando la madre comenzó a lavar y revisar el queso antes de servirlo, momento en el que detectó una pequeña mancha oscura en el interior.
Al inspeccionarlo con mayor detalle, comprobaron con sorpresa que se trataba de una garrapata.
El hecho generó inmediata preocupación e indignación entre los integrantes del hogar, quienes expresaron su alarma ante los posibles riesgos sanitarios vinculados al consumo de productos en condiciones deficientes.
Tras lo ocurrido, la familia pidió reforzar los controles bromatológicos y sanitarios sobre alimentos comercializados, especialmente aquellos de elaboración artesanal o distribución informal.
El caso despertó debate en la comunidad sobre la importancia de garantizar medidas adecuadas de higiene y seguridad alimentaria para proteger la salud de los consumidores.