Una tragedia sacudió a la localidad santafesina de Progreso luego de confirmarse la muerte de Lautaro David Gorosito, un joven de 33 años que falleció el 10 de febrero en la zona amazónica, en la frontera entre Colombia y Ecuador, tras sufrir una intoxicación.
El viajero, que llevaba cinco años recorriendo distintos países de Sudamérica, se había radicado en Orito, en el departamento colombiano de Putumayo, donde mantenía un fuerte vínculo con la comunidad Yagé Oso Cofán, encabezada por el chamán Óscar Giovanny Queta, referente de la medicina tradicional del yagé o ayahuasca.
Según relató su hermana Danila, el episodio ocurrió durante una salida a una cascada junto a su pareja y un grupo de amigos. En ese contexto, el joven habría ingerido la semilla de un fruto silvestre de la selva, cuyo efecto resultó inmediato y letal. Junto a él también murió un hombre de nacionalidad colombiana que participaba de la excursión.
Gorosito no se encontraba de paso por la región, sino que estaba integrado a la vida espiritual del lugar. Tras conocerse la noticia, integrantes de la comunidad con la que convivía difundieron un mensaje de despedida en el que resaltaron la marca que dejó en ceremonias y encuentros, recordándolo con afecto y gratitud.
Si bien en la zona es habitual el uso de plantas medicinales dentro de prácticas ancestrales, el fallecimiento no habría ocurrido en un ritual, sino durante un paseo en el que se consumió accidentalmente una especie silvestre no identificada.
Por estas horas, la familia enfrenta el proceso para repatriar sus restos. El cuerpo permanece en una bóveda en Orito a la espera de que la Fiscalía colombiana concluya la autopsia. Una vez cumplidos los trámites judiciales, los familiares prevén avanzar con la cremación para poder trasladar sus cenizas a Santa Fe.
El caso generó un profundo impacto tanto en su pueblo natal como en las personas con las que compartió su experiencia de viaje, en una historia marcada por la aventura y un desenlace trágico.