Un hecho insólito generó controversia en Quindío, donde un chofer de ambulancia fue despedido luego de detenerse en medio de un traslado para comer en un restaurante, argumentando que tenía hambre y que el paciente no se encontraba en estado grave.
Según trascendió, el conductor frenó la marcha del vehículo y se dispuso a consumir alimentos, específicamente patacones con queso, durante el recorrido. Incluso, de acuerdo a su propio testimonio, le habría llevado comida al paciente, quien la aceptó sin inconvenientes.
Sin embargo, la situación no fue bien recibida por un familiar del paciente, quien consideró inapropiada la conducta y presentó una queja formal ante la clínica a la que pertenece el servicio de ambulancia.
A raíz de esta denuncia, la institución decidió desvincular al trabajador, lo que generó un fuerte debate en redes sociales sobre los límites del accionar en servicios de emergencia y la responsabilidad profesional en este tipo de situaciones.
El caso tomó mayor repercusión debido a que el conductor quedó sin empleo a pocos días de la Semana Santa, lo que sumó aún más sensibilidad a una historia que divide opiniones entre quienes justifican su accionar y quienes lo consideran una falta grave.