Los Testigos de Jehová anunciaron un cambio importante en su doctrina respecto a cuestiones médicas, permitiendo que sus fieles decidan extraer y almacenar su propia sangre antes de una cirugía para utilizarla durante la intervención si fuera necesario.
El Cuerpo Gobernante, órgano directivo de la organización con sede en Estados Unidos, emitió un comunicado oficial describiendo la medida como una “aclaración” de sus enseñanzas. Sin embargo, la modificación no altera la prohibición de recibir transfusiones de sangre de otras personas, que sigue vigente.
Durante décadas, los líderes religiosos habían interpretado ciertos pasajes bíblicos que instan a “abstenerse de la sangre” como una restricción absoluta. Con esta actualización, los fieles ahora tienen la posibilidad de tomar decisiones más autónomas sobre el manejo de su propia sangre en procedimientos médicos, manteniendo el principio central de la fe que rechaza transfusiones externas.
El anuncio busca ofrecer un marco más flexible sin comprometer las creencias fundamentales de la comunidad religiosa, generando expectativas entre los adherentes y debates sobre la práctica médica dentro del grupo.