El Líbano atraviesa horas de profundo dolor luego de los ataques ejecutados por Israel, que provocaron una gran cantidad de víctimas y un fuerte impacto en zonas urbanas. Frente a este escenario, el primer ministro Nawaf Salam declaró para este jueves un día de luto nacional en todo el país.
La medida implica la suspensión de actividades en administraciones públicas, instituciones y municipalidades, además de la colocación de banderas a media asta. También se dispuso una adecuación especial en las transmisiones de radio y televisión, en sintonía con el clima de duelo que atraviesa la sociedad.
El ataque ocurrido el miércoles dejó al menos 254 personas fallecidas y 1.165 heridas, según los datos más recientes informados por la Defensa Civil libanesa. Entre los sectores más afectados se encuentran barrios densamente poblados de Beirut, la capital, donde se registraron importantes daños y un elevado número de víctimas.
En paralelo, Salam indicó que mantiene contactos con líderes de países árabes y referentes internacionales con el objetivo de reforzar las gestiones diplomáticas. La intención es avanzar en acciones que permitan frenar los ataques y evitar una mayor escalada del conflicto.
El contexto mantiene en alerta a la comunidad internacional, mientras el Líbano intenta contener las consecuencias de una ofensiva que golpeó de lleno a su población civil.