Keiko Fujimori fue electa presidenta de Perú luego de que finalizara el escrutinio definitivo de la segunda vuelta electoral. La candidata se impuso por un ajustado margen sobre Roberto Sánchez y gobernará el país durante el período 2026-2031.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) informó que, con el 100% de las actas contabilizadas, Fujimori obtuvo el 50,13% de los votos válidos, mientras que Sánchez alcanzó el 49,86%.
La diferencia final fue de 49.641 votos, una de las más estrechas de la historia reciente del país. De hecho, es la tercera elección presidencial consecutiva en Perú que se define por menos de 50.000 sufragios.
La hija del expresidente Alberto Fujimori asumirá la Presidencia el próximo 28 de julio, coincidiendo con la celebración del Día de la Independencia de Perú.
Antes, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) tiene previsto proclamar oficialmente los resultados el 3 de julio, mientras que el 15 de julio recibirá las credenciales que la acreditarán como presidenta electa.
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Con este triunfo, Keiko Fujimori logra acceder al máximo cargo del país en su cuarto intento, luego de haber perdido los balotajes de 2011, 2016 y 2021.
Tras conocerse el escrutinio definitivo, Roberto Sánchez anunció que no reconocerá la victoria de Fujimori al denunciar presuntas irregularidades en la votación realizada en el exterior.
El dirigente cuestionó el resultado y sostuvo, sin presentar pruebas, que existió un supuesto fraude electoral. No obstante, los organismos electorales rechazaron los planteos realizados durante el proceso de escrutinio.
La victoria de Keiko Fujimori marca el regreso del fujimorismo al poder después de 25 años, desde la salida de la Presidencia de su padre, Alberto Fujimori, quien renunció en el año 2000 en medio de un escándalo de corrupción y posteriormente fue condenado a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad y hechos de corrupción.
La nueva mandataria asumirá en un contexto desafiante para Perú, que en la última década atravesó una fuerte crisis institucional, con ocho presidentes en diez años, producto de sucesivas destituciones y cambios de gobierno.