El gobierno de Irán rechazó las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien había afirmado que Teherán buscaba un cese al fuego, y calificó esas versiones como “falsas e infundadas”.
A través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, el país persa desmintió cualquier intención de detener las hostilidades en medio de la creciente tensión en Medio Oriente.
Como parte de la escalada, al menos 10 misiles fueron lanzados desde territorio iraní hacia distintas zonas de Israel en un lapso aproximado de 45 minutos, lo que activó las alarmas antiaéreas y obligó a millones de personas a buscar refugio.
El ataque coincidió con la celebración del Pésaj, uno de los eventos más importantes del calendario judío, lo que incrementó la preocupación entre la población civil.
En paralelo, el grupo hutí de Yemen también se adjudicó una nueva ofensiva con misiles balísticos contra objetivos en el sur israelí, en lo que describieron como una acción coordinada con fuerzas aliadas en la región.
El portavoz militar hutí advirtió que continuarán los ataques si persisten las operaciones contra sus aliados, en un contexto de creciente tensión regional que amenaza con profundizar el conflicto en Medio Oriente.