El Ministerio de Defensa de España anunció el envío de una fragata a Chipre con el objetivo de reforzar las tareas de protección y defensa aérea en la región, en un contexto marcado por la creciente tensión con Estados Unidos por la guerra contra Irán.
El buque “Cristóbal Colón” tendrá como misión principal brindar cobertura aérea y colaborar en eventuales operaciones de evacuación de personal civil en la zona. El anuncio se produjo mientras continúan los cruces diplomáticos entre Madrid y Washington, luego de que el gobierno español rechazara permitir el uso de sus bases militares para la campaña militar contra Irán.
Chipre, país miembro de la Unión Europea pero no de la OTAN, se encuentra en una zona estratégica del Mediterráneo oriental y recientemente fue escenario de un ataque con dron que impactó en la base militar británica de Akrotiri.
La fragata española se integrará a un dispositivo militar más amplio que incluirá refuerzos enviados por Francia, Grecia, Italia y el Reino Unido, con el objetivo de fortalecer la defensa de la isla ante la escalada del conflicto en Medio Oriente. El despliegue se realizará junto al portaaviones francés “Charles de Gaulle” y buques de la Armada griega.
En medio del debate sobre una posible participación más activa en la región, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, marcó diferencias entre las responsabilidades de España dentro de la Unión Europea y la ofensiva militar impulsada por Estados Unidos e Israel. “Hay un espacio que es la Unión Europea y otro muy distinto, que es la operación militar en y sobre Irán”, señaló.
El funcionario también se refirió a la situación de los ciudadanos españoles que se encuentran en Medio Oriente y aseguró que su seguridad es una prioridad. “No hay que especular ni añadir gravedad a la situación. La protección de los españoles en la región es una prioridad absoluta”, expresó.
La decisión del gobierno español llega en una semana marcada por fuertes roces diplomáticos con Washington. El presidente estadounidense Donald Trump calificó a España como un aliado “terrible” tras el rechazo de Madrid a que los aviones involucrados en la ofensiva contra Irán utilicen las bases de Rota y Morón, ubicadas en el sur del país.
Desde el gobierno de Pedro Sánchez ratificaron su postura con el argumento de que la intervención militar no cuenta con el respaldo del marco internacional. En ese contexto, el propio mandatario reiteró su posición con la consigna “no a la guerra”.
La controversia creció luego de que la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmara que España había cambiado de postura y que cooperaría con la operación, aunque sin brindar detalles. Desde el gobierno español negaron de manera categórica esa versión y aseguraron que su posición se mantiene “nítida, pública y firme”.
Mientras tanto, Francia confirmó que autorizó la presencia temporal de aviones estadounidenses en sus bases militares en Medio Oriente, en el marco de la cooperación bilateral y con el objetivo de contribuir a la protección de sus aliados en la región del Golfo.