El Papa arribó este domingo al Líbano, dando inicio a una visita de tres días luego de su paso por Turquía. Su llegada se produce en un momento crítico para el país, marcado por tensiones regionales, crisis económica y un éxodo creciente de ciudadanos en busca de mejores condiciones en el extranjero.
Durante su mensaje en Beirut, el Pontífice instó a los ciudadanos a permanecer en su nación en lugar de irse. Subrayó que, aunque muchos podrían sentirse tentados a buscar una salida fácil en el extranjero, quedarse y contribuir a la reconstrucción es un acto de valentía y de esperanza por el futuro.
El Papa afirmó que para reconstruir la paz hace falta compromiso local, que la estabilidad no proviene de huir, sino de quedarse, afrontar las dificultades y trabajar por la convivencia. De ese modo, envió un llamado a la resiliencia colectiva, a construir desde el interior y la reconciliación.
La visita incluye encuentros con autoridades civiles y religiosas, y ocurre en un contexto de renovada tensión en la región. El pontífice busca transmitir un mensaje de unidad y solidaridad hacia la población, a la vez que resalta la necesidad de coexistencia pacífica en un país con diversidad confesional.
La convocatoria resonó entre diversos sectores, especialmente ante la preocupación por la fuga de talentos y la diáspora creciente. Con su llamado, el Pontífice busca darles un gesto de acompañamiento moral a los libaneses, alentándolos a mantener viva su esperanza y a no abandonar sus raíces.