El gobierno de Estados Unidos analiza el despliegue de al menos 2.000 paracaidistas del Ejército en Medio Oriente, en un contexto de creciente conflicto con Irán y alta incertidumbre geopolítica.
La orden habría sido emitida por el Pentágono y contempla el envío de efectivos pertenecientes a una división aerotransportada con capacidad de movilización rápida, capaz de llegar a cualquier punto del mundo en aproximadamente 18 horas.
El movimiento se da en paralelo a versiones sobre eventuales negociaciones entre Washington y Teherán, aunque desde el gobierno iraní negaron de manera tajante la existencia de contactos, tanto directos como indirectos.
Según trascendió, el despliegue busca ofrecer nuevas alternativas de acción al presidente Donald Trump frente a la evolución del conflicto. En ese marco, no se descarta que la presencia militar pueda estar vinculada a posibles operaciones estratégicas en la región.
Entre las hipótesis que circulan, se menciona la posibilidad de una intervención en la isla de Kharg, un punto clave en el Golfo Pérsico que concentra gran parte de las exportaciones de petróleo de Irán.
El eventual envío de tropas refuerza el escenario de tensión internacional, en un contexto donde las decisiones militares y diplomáticas mantienen en vilo a la comunidad global.