La aparición este domingo de Abelardo de la Espriella desde una cabina de cristal para celebrar su ajustada victoria en la segunda vuelta de las elecciones colombianas sorprendió a muchos observadores internacionales. Pero no es algo nuevo para quien haya seguido su campaña. Frente al monumento Ventana al Mundo, en Barranquilla, el líder de la formación ultra Defensores de la Patria pronunció un discurso de unidad nacional desde una cápsula transparente completamente blindada, instalada en un andamiaje entre las pantallas que conformaban la escenografía del mitin.
Esta sofisticada cabina de cristal representa la última evolución de un dispositivo de protección móvil que comenzó de forma más modesta en febrero de este año, cuando el equipo del candidato introdujo en la caravana electoral un atril con vidrio blindado después de denunciar amenazas directas. Concretamente, una llamada anónima que advertía de una escalada terrorista por parte del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en ciudades clave como Bogotá, Cali, Popayán, Medellín y Barranquilla, declarando al abogado y empresario como su "objetivo militar".
Aunque el ELN negó tener un plan en su contra, los portavoces de De la Espriella defendieron el cristal como una medida de prevención indispensable. Lo cierto es que el clima político en Colombia justifica el celo de su equipo de seguridad, tras amenazas constantes contra los candidatos, incidentes graves como el secuestro temporal de la senadora Aída Quilcué y, sobre todo, el atentado contra el precandidato Miguel Uribe Turbay, que falleció en agosto de 2025, un mes después de ser tiroteado en Bogotá.
Del atril a la cabina
A mediados de mayo, el dispositivo dio un salto cualitativo y el atril dio paso a una cabina completa. El artefacto desató una intensa controversia política. Mientras sus simpatizantes defendían la necesidad de la estructura por la gravedad de las intimidaciones recibidas, sectores de la oposición y diversos analistas criticaron la medida, calificándola como una cuidada puesta en escena diseñada para explotar políticamente la narrativa del riesgo y la victimización.
Detrás de este desarrollo técnico especial se encuentra Blindex, una de las firmas líderes en la industria del blindaje en Colombia, con más de tres décadas de experiencia a sus espaldas. Tal como ha explicado el diario La República, esta compañía, con plantas en Bogotá, Cali y Barranquilla, es reconocida internacionalmente por sus proyectos de alta seguridad. El habitáculo fue desarrollado por su departamento de innovación y proyectos especiales, el mismo encargado de diseñar los vehículos de transporte blindado de caudales o de tropas militares.
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