Después de la definición por penales que le dio el título a Lanús, Jorge Sampaoli protagonizó un gesto que llamó la atención durante la entrega de medallas: apenas se colocó la presea de subcampeón, se la sacó. Fue un momento tenso que no pasó inadvertido para quienes observaban el podio.
Durante el saludo a dirigentes y autoridades futbolísticas que acompañaron la premiación, el entrenador mantuvo su medalla en la mano, sin llevarla puesta ni celebrar el resultado. Su actitud fue interpretada por muchos como una expresión de dolor y decepción profunda.
A lo largo del partido, su equipo —Atlético Mineiro— no logró arribar al gol, a pesar de generar situaciones y ejercer presión. El cero en los 120 minutos llevó la definición al punto penal, donde Lanús se impuso. La derrota obliga a Sampaoli a enfrentar no solo el desgaste físico del certamen, sino también un golpe emocional fuerte.
Más allá del título que se le escapó, el técnico deberá gestionar ahora la reacción del plantel y anticipar la preparación para lo que viene: el cierre de la temporada, las competiciones futuras y la reconstrucción de un equipo que estuvo muy cerca de la gloria continental.