La Asociación Atlética Quimsa se encuentra en el peor escenario que podía imaginar en estas Finales de la Liga Nacional de Básquet y se encuentra al borde del abismo. En la noche del jueves pasado sufrió otra dura derrota, 76-59, frente a Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia en el Socios Fundadores y quedó 3-0 abajo en la serie. Ahora el equipo santiagueño irá por una hazaña nunca antes vista, ya que desde que la liga adoptó las definiciones al mejor de siete partidos, ningún equipo logró revertir un 0-3.
El historial es terminante y deja poco margen para el optimismo. Hubo 10 antecedentes de equipos que alcanzaron una ventaja de 3-0 en Finales a siete juegos y en todos los casos terminaron siendo campeones. La primera seguidilla comenzó en la temporada 1990/91, cuando GEPU San Luis quedó 3-0 arriba contra Estudiantes de Bahía Blanca y cerró 4-2. Luego llegó Atenas de Córdoba con ventaja 3-0 sobre GEPU en 1992 y campeonato 4-1, revancha puntana en 1993 con otro 4-2 y finalmente Peñarol de Mar del Plata liquidando 4-1 a Independiente de Pico en 1994. Fueron los únicos casos donde el equipo en desventaja logró, al menos, estirar la agonía hasta un sexto juego.Otros directamente apenas ofrecieron resistencia mínima. GEPU en 1992, Independiente de Pico en 1994 y nuevamente en 1997 ante Boca Juniors Básquet solo consiguieron rescatar un triunfo antes de caer definitivamente. Más crudo aún fue el destino de quienes no pudieron siquiera responder: Boca en 1998 ante Atenas, la propia Quimsa en 2008 frente a Libertad de Sunchales, Lanús en 2013 contra Regatas y La Unión de Formosa en 2016 frente a San Lorenzo . Cuatro barridas perfectas que engrosan un antecedente demoledor.
El problema para Quimsa es que el Juego 3 profundizó todas las alarmas. Gimnasia dominó desde su defensa, anuló ofensivamente a la visita y provocó la peor producción ofensiva santiagueña del año con apenas 59 puntos, muy lejos de los 83 de promedio que había mostrado en fase regular.