El escándalo que había generado tensión en Santos parece haber llegado a su fin. Neymar y Robinho Jr. sellaron la paz tras el empate frente a Recoleta en Paraguay y buscaron bajar el tono de una polémica que había sacudido al fútbol brasileño.
El gesto más claro llegó durante el partido de Copa Sudamericana, cuando Neymar convirtió un gol y fue directamente a abrazar al juvenil de 18 años en pleno festejo, incluso con un amistoso “cachetazo” en tono de broma.
Luego del encuentro, el astro brasileño reconoció públicamente que tuvo una reacción exagerada durante una práctica días atrás y pidió disculpas. “Perdí la cabeza. Todos cometemos errores”, expresó.
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Además, aseguró que ya había hablado con el futbolista y con su familia para dejar atrás el conflicto. “Si quieren una disculpa pública, acá está”, lanzó el ex Barcelona y PSG.
Por su parte, Robinho Jr. también buscó cerrar definitivamente el tema y confirmó que retirará la denuncia que había presentado tras el incidente.
“Él se equivocó, pidió disculpas y fue hombre para asumirlo”, señaló el joven atacante, quien además reveló que la presentación judicial había surgido en medio del enojo y la presión del momento.
El hijo de Robinho admitió que toda la situación fue dolorosa por el cariño y admiración que siente hacia Neymar desde la infancia. “Es mi ídolo desde chico”, confesó.
Con las declaraciones de ambos, Santos logró recuperar cierta calma institucional en medio de un presente complicado en la Copa Sudamericana.
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