Hamad bin Khalifa Al Thani, exemir de Qatar y uno de los principales impulsores de la organización del Mundial de 2022, murió a los 74 años, según confirmó el Gobierno qatarí. Su fallecimiento generó repercusión a nivel internacional y el país decretó un período de duelo oficial.
Aunque su legado político estuvo marcado por la modernización de Qatar y su posicionamiento como una potencia económica y diplomática, para millones de fanáticos del fútbol su imagen quedó ligada para siempre a la consagración de Lionel Messi y la Selección Argentina en el Mundial de Qatar 2022.
El 18 de diciembre de 2022, tras la histórica final ante Francia, Hamad bin Khalifa Al Thani acompañó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, durante la ceremonia de premiación. Antes de que Messi levantara la Copa del Mundo, fue quien le colocó el tradicional bisht, una elegante túnica ceremonial utilizada en los países árabes para distinguir a miembros de la realeza, autoridades y personalidades de gran prestigio.
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Aquella imagen dio la vuelta al mundo y se convirtió en una de las postales más icónicas de la conquista argentina, con Messi alzando el trofeo vestido con la tradicional prenda qatarí.
Hamad bin Khalifa Al Thani gobernó Qatar entre 1995 y 2013, período en el que impulsó profundas reformas económicas y sociales, fortaleció la industria del gas natural, promovió la creación de la cadena Al Jazeera y lideró la estrategia que permitió al país obtener la sede del Mundial de Fútbol de 2022. En 2013 cedió el poder a su hijo, el actual emir Tamim bin Hamad Al Thani, en una transición considerada histórica en la región.
Su fallecimiento marca el cierre de una etapa para Qatar y para una figura que, además de transformar el país, quedó asociada para siempre a uno de los momentos más inolvidables de la historia del fútbol argentino.