La actividad comenzó en el gimnasio, donde el cuerpo de preparadores físicos diagramó una rutina exigente enfocada en fuerza y resistencia. Luego, el grupo se trasladó al campo de juego para continuar con tareas con pelota, apuntando a la precisión técnica y a la coordinación colectiva.
Con buena intensidad y un clima de concentración total, el equipo continúa ajustando detalles y elevando el ritmo futbolístico en esta etapa clave de la preparación.