La previa del cruce entre México y Ecuador por los dieciseisavos de final del Mundial 2026 estuvo marcada por un polémico episodio fuera de la cancha. Cientos de hinchas mexicanos se congregaron frente al hotel donde se hospedaba la delegación ecuatoriana y montaron una ruidosa vigilia para impedir el descanso del plantel.
Desde la medianoche, los simpatizantes comenzaron a hacer sonar bocinas, megáfonos, cacerolas, sartenes y platillos, además de lanzar fuegos artificiales y reproducir música a alto volumen. La intención era clara: desgastar al rival antes del trascendental encuentro.
El estruendo fue tan intenso que la selección ecuatoriana solicitó la intervención de la Policía. El equipo había llegado pocas horas antes a la sede del partido, luego de un viaje de casi nueve horas, e incluso intentó cambiar de habitaciones dentro del hotel para escapar del ruido, aunque no había disponibilidad.
Minutos después arribaron efectivos policiales, quienes permanecieron en el lugar para controlar la situación y evitar que los fanáticos bloquearan la circulación. Sin embargo, el escándalo continuó durante un largo tiempo, pese a la lluvia y a la presencia de las fuerzas de seguridad.
Recién pasada la medianoche, y tras reiterados pedidos de la delegación ecuatoriana, los hinchas comenzaron a retirarse. Para ese momento, el plantel ya había pasado varias horas sin poder descansar con normalidad en la antesala de uno de los partidos más importantes del torneo.
La convocatoria de los aficionados se produjo luego de que el entrenador de México, Javier Aguirre, llamara al apoyo del denominado "jugador número 12", una respuesta que terminó generando una polémica vigilia que dio que hablar en la previa del choque mundialista.