Mientras Argentina vuelve a ilusionarse en el Mundial 2026, existe una nación ubicada a más de 17.000 kilómetros que vive cada partido con la misma intensidad que los hinchas sudamericanos. Se trata de Bangladesh, un territorio donde las calles se llenan de camisetas albicelestes, banderas y festejos cada vez que juega la Selección Nacional.
Las imágenes recorren el mundo en cada cita mundialista mediante miles de personas reunidas frente a pantallas gigantes, caravanas interminables y celebraciones que replican exactamente lo que sucede en Buenos Aires. El motivo de este fanatismo extremo tiene raíces históricas muy profundas y excede lo netamente deportivo.
Maradona, siempre Maradona
El origen del amor de Bangladesh por la camiseta albiceleste nació durante el Mundial de México 1986, cuando Diego Armando Maradona protagonizó uno de los partidos más recordados de la historia frente a Inglaterra. Aquel encuentro dejó dos jugadas inmortales para el fútbol internacional, la Mano de Dios y el Gol del Siglo.
Sin embargo, para los bangladesíes ese triunfo significó una reivindicación. Durante la Segunda Guerra Mundial la región de Bengala sufrió una de las mayores tragedias humanitarias de su historia. En 1943 millones de personas murieron durante la denominada Hambruna de Bengala, un suceso devastador derivado de las decisiones tomadas por el gobierno británico en medio del conflicto bélico.
Ese trágico episodio dejó una herida imborrable en la memoria colectiva del pueblo asiático. Por eso, cuando el equipo argentino derrotó a Inglaterra en 1986, la población sintió que celebraba una pequeña revancha simbólica frente a quien había sido su antiguo dominador. Desde ese preciso instante, Maradona se convirtió en un ídolo absoluto y eterno.
El legado intacto en la era de Lionel Messi
Con el paso de los años esa profunda admiración se trasladó directamente hacia Lionel Messi. La aparición del actual capitán argentino y la consolidación del ciclo de Lionel Scaloni generaron que el vínculo entre el país asiático y la Albiceleste creciera a niveles exponenciales.
La conquista de la Copa América, el histórico título del Mundial de Qatar 2022 y la actual ilusión en el Mundial 2026 terminaron de afianzar una devoción que ya atraviesa a todas las generaciones.
En la actualidad, cada triunfo argentino paraliza ciudades enteras y las redes sociales se inundan con imágenes de hinchas abrazándose en las calles. En Daca, la capital del país, es una costumbre arraigada que las universidades, plazas y espacios públicos organicen transmisiones masivas para seguir los encuentros. Para gran parte de los bangladesíes, alentar a la Argentina dejó de ser una simple simpatía para convertirse en una verdadera tradición familiar.