El presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Gabriele Gravina, presentó su renuncia tras la eliminación de la selección de Italia rumbo al Mundial 2026, lo que marcó la tercera ausencia consecutiva del conjunto europeo en una Copa del Mundo.
El dirigente, de 72 años, estaba al frente del organismo desde 2018 y también ocupaba un cargo relevante en la UEFA como vicepresidente. Su salida se produjo luego de fuertes cuestionamientos y en medio de un clima de crisis institucional en el fútbol italiano.
La decisión fue comunicada durante una reunión en la sede de la FIGC en Roma, donde el propio Gravina informó a los presidentes de las distintas federaciones su dimisión. El organismo confirmó la noticia a través de un comunicado oficial.
La presión sobre la dirigencia había aumentado en los últimos días, incluso con declaraciones del Ministro de Deportes, quien había reclamado cambios profundos en la estructura del fútbol italiano tras el nuevo fracaso deportivo.
Durante su gestión, Gravina impulsó reformas organizativas y atravesó momentos contrastantes: si bien celebró la consagración en la Eurocopa 2020, también quedó marcado por las ausencias en los Mundiales de 2022 y 2026.
De cara al futuro, la Federación ya fijó elecciones para el próximo 22 de junio. Entre los posibles candidatos aparece Giovanni Malagó, expresidente del Comité Olímpico Italiano (CONI) y figura con peso en el ámbito deportivo.