La derrota de River ante Boca en el Superclásico no solo cortó el invicto del ciclo de Eduardo “Chacho” Coudet, sino que volvió a poner en escena una constante que lo acompaña como director técnico: los resultados adversos en partidos decisivos.
A lo largo de su carrera, el “Chacho” se destacó por darle identidad a sus equipos, con buen juego y campañas competitivas. Sin embargo, en los momentos clave, sus dirigidos suelen quedar en deuda.
El antecedente más claro se remonta a su paso por Rosario Central, donde alcanzó dos finales de Copa Argentina (2015 y 2016), pero cayó en ambas: primero ante Boca y luego frente a River. También quedó cerca en la Copa Libertadores 2016, donde fue eliminado de manera agónica por Atlético Nacional.
En Racing, la historia se repitió. Más allá del título de la Superliga 2018/19 y el Trofeo de Campeones 2019, el equipo sufrió duros golpes en instancias decisivas: eliminaciones tempranas en Copa Argentina, caídas en torneos internacionales y partidos clave que no logró sostener.
Ya en River, y tras un arranque prometedor, el Superclásico significó el primer gran examen fuerte del ciclo. La derrota por 1-0 ante Boca, con gol de penal de Leandro Paredes, volvió a exponer esa dificultad para imponerse en encuentros de máxima exigencia.
El desafío para Coudet será ahora romper con esa tendencia y demostrar que su equipo puede dar el salto en los momentos que definen el rumbo de una temporada.