El inicio de la pretemporada de la Fórmula 1 dejó un momento de atención para Alpine y para Franco Colapinto, luego de que el piloto argentino debiera detener su monoplaza en plena pista durante las pruebas realizadas en Barcelona. El episodio generó la primera bandera roja de los ensayos, aunque desde la escudería aseguraron que no hubo mayores complicaciones.
Tras la jornada, el responsable del equipo, Steve Nielsen, llevó tranquilidad y encuadró lo sucedido dentro de un contexto normal para este tipo de pruebas. Señaló que el primer día estuvo marcado por ajustes lógicos y pequeños inconvenientes propios del estreno de un auto completamente nuevo.
El directivo explicó que, más allá del contratiempo, el objetivo principal de estas sesiones no pasa por la velocidad pura sino por recopilar información, analizar el funcionamiento general del monoplaza y comprender su comportamiento en pista. En ese sentido, remarcó que el equipo optó por administrar las salidas para priorizar el aprendizaje y evitar exigencias innecesarias.
De cara a lo que resta de la semana, Alpine continuará con dos jornadas más de trabajo, cuya planificación dependerá de factores como el clima y las condiciones del trazado. La intención es aprovechar al máximo cada oportunidad para seguir evaluando el modelo A526 y avanzar en su desarrollo.
El momento que detuvo la actividad en pista
Colapinto había sido uno de los primeros pilotos en girar cuando se habilitó la sesión. Sin embargo, tras un par de horas de actividad, el monoplaza presentó una falla técnica que lo obligó a frenar en el circuito. La situación derivó en una neutralización momentánea, aunque el auto pudo ser retirado sin inconvenientes y la prueba continuó con normalidad.
El incidente no dejó consecuencias para el piloto ni para el plan general del equipo, que cerró el día enfocado en la evolución del auto y en los datos recogidos para las próximas jornadas.