El futuro de Paulo Dybala comienza a definirse y en Boca crece la preocupación. Mientras el club sueña con su llegada, una oferta económica desde Europa aparece como un obstáculo difícil de superar.
El delantero atraviesa un momento particular en Roma: por un lado, disfruta de su reciente paternidad tras el nacimiento de su hija, y por otro, se enfoca en su recuperación luego de una operación en la rodilla izquierda que lo mantendrá fuera de las canchas por varias semanas.
En este contexto, su representante mantuvo reuniones en Italia para acercarle distintas propuestas de cara a lo que podría ser el último gran contrato de su carrera. Entre las opciones aparece el interés del club de la Ribera, aunque no es la única alternativa sobre la mesa.
En los últimos días cobró fuerza una oferta del Galatasaray, que le propuso un vínculo por tres años con un salario cercano a los seis millones de euros más bonificaciones, una cifra que resulta muy difícil de igualar para cualquier equipo del fútbol argentino.
El atacante, de 32 años, evalúa con atención cada posibilidad. Por un lado, seduce la idea de regresar al país y compartir plantel con Leandro Paredes. Por otro, también contempla continuar en el fútbol europeo, donde considera que aún puede rendir al máximo nivel.
El interés del club turco no es nuevo: ya había intentado incorporarlo en el pasado y ahora vuelve a la carga con una propuesta concreta, en un equipo que además aspira a competir en la UEFA Champions League.
En paralelo, el jugador sigue enfocado en su recuperación física tras ser intervenido quirúrgicamente por una rotura parcial del menisco externo. El tiempo estimado de rehabilitación es de unos 45 días, por lo que su regreso a la actividad podría darse recién en mayo.
Mientras tanto, la expectativa crece y su decisión será clave para definir si su futuro estará en el exterior o si finalmente se concreta su esperado arribo al fútbol argentino.