Hay fechas que trascienden a los propios clubes y quedan marcadas en la historia del deporte. Para River Plate, el 26 de junio de 2011 representa una de ellas.
Ese día, el conjunto de Núñez perdió la categoría por primera vez en sus más de 110 años de vida institucional, luego de igualar 1 a 1 con Belgrano de Córdoba en el estadio Monumental y caer 3-1 en el resultado global de la Promoción.
El desenlace fue inesperado para buena parte del fútbol argentino. River, considerado uno de los clubes más importantes y exitosos del país, disputaría por primera vez el torneo de la Primera B Nacional.
Una serie que comenzó cuesta arriba
La historia empezó cuatro días antes, el 22 de junio de 2011, cuando Belgrano se impuso por 2 a 0 en el estadio Julio César Villagra, de Córdoba.
Los goles de César Mansanelli, de penal, y César "Picante" Pereyra dejaron al equipo dirigido por Juan José López obligado a remontar la serie en el Monumental.
En la revancha, River comenzó ilusionado. Mariano Pavone abrió el marcador a los seis minutos y encendió la esperanza de una remontada.
Pero a los 17 minutos del segundo tiempo apareció Guillermo Farré para establecer el 1-1 definitivo. Más tarde, Pavone desperdició un penal que pudo haber cambiado la historia, tras una gran atajada de Juan Carlos Olave.
El final entre incidentes
Tras el pitazo final del árbitro Sergio Pezzotta, el Monumental fue escenario de graves incidentes.
Hubo destrozos dentro y fuera del estadio, enfrentamientos con la Policía y una profunda conmoción entre los miles de hinchas que no podían creer lo ocurrido. Las imágenes recorrieron el mundo y se transformaron en una de las postales más impactantes de la historia del fútbol argentino.
El comienzo de una reconstrucción
Aunque el descenso representó el momento más crítico de la historia deportiva de River, también marcó el inicio de una profunda reconstrucción institucional y futbolística.
Con Matías Almeyda como entrenador, el equipo logró el ascenso un año después y regresó a la Primera División. A partir de 2014, bajo la conducción de Marcelo Gallardo, inició una de las etapas más exitosas de su historia, conquistando múltiples títulos nacionales e internacionales, entre ellos dos Copas Libertadores.
Un hecho que cambió al fútbol argentino
Quince años después, aquel descenso continúa siendo uno de los acontecimientos más recordados del deporte nacional.
Para los hinchas de River significó un golpe difícil de olvidar; para los simpatizantes de otros clubes, un episodio histórico que aún genera debates y recuerdos. Lo cierto es que el 26 de junio de 2011 quedó definitivamente inscripto entre las jornadas más trascendentes del fútbol argentino, por el impacto que tuvo dentro y fuera de las canchas.