Omar Souto, conocido cariñosamente como “Papúa”, falleció a los 73 años, generando profundo pesar en el ambiente del fútbol argentino. Fue una figura clave en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), donde trabajó durante más de 30 años como gerente de selecciones nacionales, desempeñando un papel fundamental en la estructura institucional y humana del organismo.
La AFA emitió un comunicado expresando su “afecto y cariño inigualable” por Souto y anunció que se declararán tres días de duelo institucional. Además, se realizará un minuto de silencio antes de los partidos en disputa, como modo de homenaje permanente.
Souto no solo colaboró con varias generaciones de futbolistas, sino que también fue un nexo esencial entre la dirigencia y los jugadores. Su entrega y compromiso lo convirtieron en una figura entrañable para muchos, a quienes acompañó tanto en torneos juveniles como en etapas decisivas de la Selección principal.
Uno de sus momentos más destacados fue cuando, en nombre de AFA, estableció contacto con la familia de Lionel Messi durante sus inicios. Este vínculo tempranero fue fundamental para que el joven talento decidiera defender a Argentina a nivel internacional.
A lo largo de su trayectoria, Souto se ganó el respeto y el cariño de dirigentes, técnicos y futbolistas por igual. Su legado incluye no solo logros institucionales, sino también un profundo calado humano: fue considerado un “segundo padre” por muchos jugadores que valoraban no solo su profesionalismo, sino también su capacidad de acompañar en los momentos más complejos.
Su partida deja una enorme huella en la institución y en la memoria del fútbol argentino, que hoy despide a uno de sus grandes referentes.