Hablar de la familia Valoy en Santiago del Estero es hablar de fútbol. El gran referente de este seno familiar futbolero es Luis Américo Valoy. Más conocido como “El Loco”, fue uno de los grandes embajadores de nuestra provincia en el ámbito nacional, jugando 15 años afuera y siendo ídolo en varios de los clubes donde estuvo.
Surgido de Sarmiento, es uno de los grandes ídolos de Central Córdoba, donde fue campeón como jugador y entrenador, y le tocó vivir uno de sus mejores momentos deportivos en Atlético Tucumán. Valoy habló de todo en una entrevista imperdible con Nuevo Diario.
Su recuerdo de haber enfrentado a Diego Armando Maradona en cuatro ocasiones, su rica carrera y sus ganas de volver a ser técnico.
– ¿Cómo y cuándo fueron sus inicios en el fútbol?
– Yo empecé en las divisiones inferiores de Sarmiento de La Banda, con tan solo 12 años.
– ¿Cómo comenzó su etapa en Central Córdoba?
– En el año 1983 comencé mi carrera en Central Córdoba. Fue un año muy lindo porque salimos campeones y me tocó jugar el Regional.
– ¿La mejor etapa la vivió en el “ferroviario”?
– Sí, no tengo dudas. Fue mi mejor etapa porque me tocó salir campeón como jugador y luego como entrenador en el año 1995.
– Durante su carrera jugó con varias figuras, ¿cuál fue el jugador que más lo impresionó y quién fue su referente?
– El jugador que más me impresionó fue Diego Maradona. Un crack. Y mi referente en mi puesto siempre fue Américo Rubén Gallego.
– Y tuvo la dicha de enfrentarse con Maradona en varias ocasiones...
– Sí, jugar contra Diego Maradona fue un privilegio y un orgullo para mí. Es lo máximo para cualquier jugador. Y no solo lo enfrenté en una ocasión, sino que fueron cuatro oportunidades que lo tuve enfrente. Tres de ellas fue cuando Diego estaba en Argentinos Juniors en 1979 y una jugando para Boca en la “Bombonera”, eso fue en 1981. En todos esos partidos yo defendía la camiseta de Atlético Tucumán. Un orgullo.
– ¿Qué es lo más que más extraña de su etapa como futbolista?
– Muchísimas cosas. El día a día y lo que más extraño son los entrenamientos, las concentraciones y jugar los domingos.
– ¿Quiénes fueron sus mejores entrenadores?
– Tuve grandes entrenadores a lo largo de mi carrera, pero me quedo con dos de ellos: Rogelio Domínguez y Roberto Ferreiro. Además de ser técnicos, fueron formadores de jugadores y personas, que es lo más importante.
– ¿Su mejor partido?
– Mi mejor partido fue un clásico entre Atlético Tucumán y San Martín, en los viejos torneos Nacionales. Recuerdo que aquella vez, la revista El Gráfico me calificó con 10 puntos.
– ¿Un compañero?
– Tuve varios grandes compañeros, entre ellos, Luis Asili, René Ruiz, Víctor Palomba, “Ruli” Salvatierra”, “Cacho” Cardozo y muchos más.
– ¿Qué le genera ver a Central en Primera?
– Como hincha del club es una satisfacción y una alegría enorme que Central Córdoba esté jugando en la Superliga Argentina. Lo tiene bien merecido porque se luchó mucho tiempo para eso.
– ¿Qué recuerdos guarda de cuando jugaba afuera?
– Muchísimos y lindos recuerdos. En Atlético Tucumán me tocó salir campeón en 1978 y 1979. Fue un orgullo jugar en un grande del interior. También tuve la suerte de jugar en Racing de Avellaneda y en otro grande de la B Metropolitana como Deportivo Morón. A su vez, en otros grandes clubes como los son Chacarita, All Boys y Laferrere. Jugar 15 años fuera de Santiago fue muy importante para ser reconocido y respetado por la gente y en especial por el hincha del “ferro”.
– Un tema que preocupa a todos es la pandemia, ¿cómo lo toma?
– Lo de la pandemia es algo que nadie lo esperaba, entre todos vamos a vencer a este coronavirus.
– ¿Cree que se podrá ver fútbol pronto?
– Sí, estoy seguro que vamos a volver a jugar y ver fútbol. Tenemos que tener fe en Dios que todo esto va a pasar.
– ¿Cuál fue su mejor etapa como DT?
– Sin lugar a dudas que en Central Argentino. Teníamos un equipazo y fuimos bicampeones, con un largo invicto de más de 30 partidos en 2004.
– ¿Tiene pensado volver a dirigir?
– Por ahora me gustaría ser coordinador en las divisiones formativas, pero no descarto volver a dirigir.
– ¿Le quedó alguna deuda pendiente?
-No. Creo que cumplí todos mis sueños. Primero ser jugador profesional y que mis hijos Jorge y Darío también jugaran al fútbol, al igual que mi nieto Jeremías. Le agradezco mucho a Dios por todo.