David Lindley, un enorme guitarrista, que tuvo un lugar permanente en los estudios de grabación de Los Ángeles durante las décadas de 1970 y 1980, murió el viernes, a los 78 años. Todavía no se sabe la causa de su muerte, pero según trascendió el músico había organizado una recaudación de fondos a principio de año para costear los gastos médicos de una enfermedad que no reveló.
Por su parte, el cantante argentino León Gieco despidió a través de sus redes sociales a David Lindley y le dedicó un emotivo posteo. “Que tengas buen viaje David, te admiré desde siempre, y tuve el honor de que grabaras en dos de mis discos.”, escribió en su cuenta Instagram.
León Gieco y David Lindley (posteo del músico argentino en Instagram)
Lindley participó en las obras musicales de León Gieco, primero en el álbum de 1992, Mensajes de alma, en las canciones "Gira y gira", "Todos los días un poco", "Río y mar". Luego, dos años después, en el álbum Desenchufado, el guitarrista grabó "Desde tu corazón", "Los chacareros de dragones", "Pensar en nada", "Soy un pobre agujero", "Viejo solo y borracho", "Tema de los mosquitos".
Un total referente del Folk-RockDespués de fundar el grupo de folk-rock psicodélico Kaleidoscope en 1966, Lindley trabajó con varias estrellas de la época y supo establecerse como un músico de sesión solicitado por su trabajo con Jackson Browne.
Después de desempeñar un papel destacado en "For Everyman" (1973) y "Late for the Sky" (1974) de Browne, Lindley pasó a primer plano en "Running on Empty", multiplatino de 1977, interpretando un indeleble solo de lap steel en la canción que da título al álbum y compartiendo la voz principal en la exitosa versión de "Stay" de Maurice Williams. Lindley también tocó en "Heart Like a Wheel" de Linda Ronstadt.
A mediados de la década de 1970, Lindley tocó con muchas estrellas de como Ronstadt y Rod Stewart. El artista nació en San Marino, California, el 21 de marzo de 1944.
En álbumes grabados con su banda El Rayo-X a principios de la década de los 1980, Lindley mostró toda la gama de sus intereses musicales, particularmente en sonidos no occidentales. Los gustos de Lindley se extendieron a los instrumentos que tocaba. Acumuló todo tipo de instrumentos de cuerda de todo el mundo y afirmó que “no tenía idea” de cuántos instrumentos podía tocar en realidad.
Fuente: Crónica.