¿Cómo afrontar el miedo que genera ser caso positivo de Covid-19?
Una vez contraída la enfermedad es importante estar atentos a los síntomas y a las indicaciones médicas, pero otro aspecto importante y no menor, es cómo manejar las emociones y los miedos en el transcurso en el que la persona se encuentre infectada.
#Psicología

¿Cómo afrontar el miedo que genera ser caso positivo de Covid-19?

Actualmente vivimos una realidad en la cual pareciera que estamos constantemente amenazados ante un virus invisible y de rápido contagio que nos asecha.

Licenciada en Psicología. Adultos. MP 831

(+ Info)
12/10/2020

 Para comenzar, es preciso definir qué es el miedo: “emoción caracterizada por una intensa sensación desagradable provocada por la percepción de un peligro -real o supuesto- presente, futuro o incluso pasado”. El miedo es una emoción que genera grandes consecuencias sobre el organismo, nace en nuestro cerebro, que origina la reacción de alarma. En ocasiones, sentir miedo resulta desagradable, por eso, se lo ha etiquetado como una emoción negativa; sin embargo, sentir las emociones es algo positivo, siempre y cuando estén bien reguladas y gestionadas.

Actualmente vivimos una realidad en la cual pareciera que estamos constantemente amenazados ante un virus invisible y de rápido contagio que nos asecha. Escuchamos la palabra coronavirus constantemente, en las noticias, en las redes sociales, en la radio y hasta incluso podríamos decir que desde el mes de marzo del corriente año es uno de los temas de conversación más frecuente que tenemos los argentinos. La pandemia por el Covid-19 cambió la realidad de todos, modificó la modalidad de trabajo y de enseñanza, en donde los hogares se convirtieron en escuelas y los padres en docentes, la forma de realizar actividad física, la manera de relacionarnos con nuestros seres queridos, ya que inclusive podemos llegar a sentir el contacto con ellos como una amenaza, citando al psicoanalista Francoise Dolto, “un ser humano es aquel que tiene el deseo irreducible, la voluntad tenaz, de comunicarse con otro ser humano” este es uno de los aspectos que considero que más cuesta aceptar de este momento que estamos atravesando, en el que las formas de contacto y comunicación tuvieron que modificarse, donde nos cuidamos y cuidamos del otro si no lo vemos, y en este sentido sufrimos la ausencia física de nuestros seres queridos, entre otras de las tantas cosas que cambiaron en el transcurso de este año. Desde este punto de vista podemos decir que provocó en la sociedad un impacto tan fuerte que repercutió directamente en la psiquis de todos, ya que lo que hasta marzo del 2020 era algo tan normal como salir de tu casa sin ningún tipo de protección como usar un barbijo, hoy resulta impensado. A todos estos cambios se suma el miedo y la angustia que surgen por pensar que podemos contraer un virus del que mucha información tenemos y del que poco sabemos cómo puede reaccionar nuestro sistema inmune ante el mismo. Vienen a mi mente nombre de noticias tales como: “falleció a los 36 años por coronavirus sin comorbilidad previa” o “tenía 78 años, era diabético y venció al coronavirus”... En muchos casos pareciera que es una suerte de “lotería” la respuesta del organismo de cada persona que contrajo el mismo, y creo que esto es una de las causas que más temor genera a dar positivo de Covid-19.

En relación a lo antes planteado es por lo cual me parece importante y necesario trabajar acerca de las repercusiones psicológicas que pueden generar todos estos cambios provocados por la pandemia en la sociedad, brindando herramientas que se puedan implementar en el día a día para ayudar a disminuir el miedo, sobre todo en aquellas personas que dieron positivos de coronavirus.

¿Qué sucede cuando nos informan que nuestro hisopado dio positivo?

A continuación una paciente recuperada de coronavirus nos cuenta un poco acerca de lo que sintió durante el transcurso de la enfermedad: “…yo creo que lo más angustiante es no saber cómo va a reaccionar tu cuerpo, porque básicamente no se sabe mucho del virus, entonces no se sabe cómo procede en los diferentes organismos; nosotros nos esperábamos en nuestro caso que sea algo muy leve, como finalmente ha sido. ¿Pero y si no era así? Te da esa incertidumbre de no saber, y que los médicos te dicen que te van a hacer el seguimiento porque es un virus que no conocen bien, y necesitan hacerte el seguimiento porque tampoco saben cómo va a reaccionar tu cuerpo, ellos todavía están estudiándolo. Es una situación hasta dramática te diría. Encima con el agravante de que te tienes que aislar, no ver a tu familia, la gente de afuera que de pronto tiene miedo, no se quiere acercar porque no se quiere contagiar, lógicamente, entonces es como todo muy traumático digamos. La gente que te quiere, familiares y amigos, que se asustan porque obviamente no pueden hacer nada al respecto, es todo angustiante, toda una situación bastante complicada…”

Mucha información existe acerca de los días de aislamiento tras contraer el virus, de cuáles son los síntomas leves y cuáles los más graves, de qué medicación puedes tomar y cuál no, etc.

 Una vez contraída la enfermedad es importante estar atentos a los síntomas y a las indicaciones médicas, pero otro aspecto importante y no menor, es cómo manejar las emociones y los miedos en el transcurso en el que la persona se encuentre infectada.

A continuación voy a desarrollar recomendaciones que considero importantes para poder hacer frente emocionalmente durante los días de aislamiento:

  • Evitar la sobreinformación que pueda aumentar el miedo o generar pánico, en el caso de que elija leer o mirar noticias sobre el covid-19 recurrir a fuentes oficiales de información y, en lo posible, que no sea en horarios cercanos a la hora de dormir para que no afecte las horas de vigilia.
  • Dormir lo suficiente, ya que el sueño también afecta al estado de ánimo y es importante para una buena salud.
  • Que el estar aislado físicamente no signifique aislarse emocionalmente, podemos acudir a la tecnología y a las nuevas plataformas virtuales para reunirnos con familiares y amigos, lo cual ayudará a distraerse e incluso expresar sus miedos o angustias, sentirse apoyado en momentos difíciles siempre es reconfortante.
  • Las personas que se encuentran realizando un tratamiento psicológico, considero importante que si tienen la oportunidad de continuarlo durante el tiempo que dure la enfermedad lo hagan, para poder trabajar acerca de los miedos, angustias y preocupaciones que puedan ir surgiendo. En el caso de que no se encuentren realizando terapia y sientan que solos no pueden manejar las emociones o temores que puedan ir surgiendo y necesitan de un profesional de la salud mental, es una buena opción acudir a un psicólogo, ya que la mayoría están brindando asistencia online.
  • Establecer rutinas diarias, con horarios para dormir, trabajar, cocinar, y también dejar horarios durante el día para realizar actividades de distracción (juegos en familia,-en el caso de que sean muchos los integrantes-, lectura, series, etc.)
  • Realizar actividad física siempre y cuando el cuerpo lo permita, y no se sienta cansado (que es uno de los síntomas que se suele tener al contraer la enfermedad), ya que esta produce que se liberen endorfinas que predisponen al buen humor.
  • Aunque no vaya a salir de su casa, quitarse el pijama o la ropa de dormir para evitar la sensación de que todos los días son iguales, este es un factor que también incide en nuestro estado anímico.
  • No sobre exigirse con las tareas domésticas o laborales, aceptar que uno está enfermo y que son necesarios los días o momentos de reposo.
  • Ser considerado con uno mismo, con sus estados emocionales, teniendo presente que los cambios de rutina tan abruptos, la incertidumbre y la amenaza de la enfermedad pueden afectar nuestro estado emocional por más saludables que seamos.
  • Estar atentos a las distintas actividades que realice durante el día que promuevan emociones positivas, (ya sea leer un libro, ver una serie, armar reunión vía virtual con familiares o amigos, jugar a juegos de mesa), entre otras, y tratar de incluirlas en su rutina diaria; como así también observar qué actividad puede promover emociones negativas de miedo o pánico (ya sea informarse más sobre el tema, seguir diariamente la cantidad de infectados y muertos diarios, etc.) y tratar de no hacerlo o realizarlo lo menos posible.
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