Qué es y cómo se trata el hematoma subdural que fue diagnosticado Ginés González García
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Qué es y cómo se trata el hematoma subdural que fue diagnosticado Ginés González García

El ministro de Salud de la Nación ingresó antes del mediodía al Sanatorio Otamendi. Tras varios estudios, se determinó que sufre de un hematoma subdural. Tres expertos explicaron a Infobae de qué se trata este cuadro
27/05/2020

Según se dio a conocer, el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, ingresó antes del mediodía al Sanatorio Otamendi de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Luego de realizarle estudios, los médicos le diagnosticaron un hematoma subdural.

“El hematoma subdural es una acumulación de sangre en el espacio que está entre las dos membranas que cubren el cerebro”, explicó a Infobae Alejandro Andersson (MN 65.836), neurólogo y director médico del Instituto de Neurología Buenos Aires. “En general ocurre después de un golpe de traumatismo de cráneo. Por supuesto que hay personas más predispuestas, por ejemplo los que se tratan con medicamentos anticoagulantes”.

Leé también: El comunicado oficial de Salud por Ginés González García

Consultado también por este medio, el médico neurólogo y especialista en enfermedad cerebrovascular Conrado Estol (MN 65005) añadió que “no hay que buscar un traumatismo como causa. Después de los 60 años se trata de un cuadro que puede ocurrir en forma espontánea y se da cuando venas muy pequeñas dentro del cráneo se rompen y lo producen sin ningún estímulo específico”.

Pablo Richly (MN 110.305), médico neurólogo y director de CESAL (Centro de Salud Cerebral), señaló a Infobae que “lo más importante primero a saber de un hematoma subdural es que el paciente tome conocimiento tempranamente de que existe este cuadro en su cerebro. Y según cuál sea el tamaño del sangrado podrán con distinta intensidad comprimir los tejidos, las meninges del cerebro generando síntomas”.

El sangrado cerebral podrá ser lento y en otros casos más repetidos que provocarán hematomas crónicos que presionan estas meninges o tejidos irrigados y alojados entre el cerebro y hueso del cráneo. El cuadro puede provocar un hematoma suave, moderado o grave hasta llevar al paciente al coma”.

“El puntapié del cuadro puede haberse generado a partir de un golpe que en un adulto mayor no necesariamente tiene que ser violento, como un choque. Es mucho más habitual de lo que se cree pero muchas veces ocurre esta cronicidad y no se lo detecta a tiempo”.

“Los síntomas incluyen dolor de cabeza no habitual, náuseas, vómitos y sueño. Uno puede sufrir confusión, lentitud mental y también trastornos del lenguaje y problemas para mover alguna parte del cuerpo”, agregó Andersson. “Se diagnostica con una resonancia magnética o tomografía, y en general se actúa quirúrgicamente haciendo un drenaje. Todo depende del tamaño que tenga, hay pequeños o grandes, y el grado de urgencia depende de cada caso. En algunas situaciones se reabsorben solos, sin intervención quirúrgica”.

Por su lado, Estol advirtió: "Se debe averiguar si la persona está anticoagulada por una arritmia o toma aspirina para prevenir enfermedad cardiovascular, ya que eso lo pone en más riesgo de tener hematoma subdural. Aunque se vean pequeños en una tomografía o resonancia tienen potencial de crecer rápidamente”.

Según Richly, “habrá que controlar y estar atentos a los síntomas que puede provocar un hematoma subdural y que van desde dolores de cabeza agudos, cambio de conducta y desmayos; para luego determinar la conducta de tratamiento: si será la observación del cuadro y acompañar al paciente a que el hematoma se absorba de manera natural o decidir una neurocirugía porque la compresión sobre los tejidos irrigados del cerebro son peligrosas”.

“Las opciones son dos: observar y seguirlo en el tiempo (por tamaño, características del paciente, etc) o bien en otros casos hay que operarlo”, agregó Estol. “La cirugía es relativamente simple porque es fuera del cerebro (el hematoma se presenta entre el cerebro y el cráneo). Si es agudo, esto es, que ocurrió en las últimas 24 horas, se hace una craneotomía y con un aspirador se succiona la sangre líquida; en tanto si es crónico y lleva muchos días y dio síntoma hoy, hay que hacer una craniectomía (incisión más grande) para sacarlo todo”.

Con respecto a la recuperación, Andersson aclaró que también varía de paciente a paciente: “Existen personas que se recuperan en un 100% pero también puede haber algunos casos en los que se presenten secuelas neurológicas como trastornos motores o epilepsia”.

 

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