Una semana más del neo feudalismo de Cambiemos
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Una semana más del neo feudalismo de Cambiemos

Análisis del modelo económico neoliberal y su aplicación en nuestro país por parte de Cambiemos

Bandeño. Director General de Estadística y Censos de la provincia de Santiago del Estero. Economista de Conciencia y ... (+ Info)

02/12/2019

Efectivamente, faltan escasos 7 días para que esta pesadilla termine. Empezó como programa típico de ajuste neoliberal y está terminando como algo aún peor: retrocedimos a un neo feudalismo salvaje. La razón del nuevo término es debido a que la concentración de la riqueza fue tal que solo se terminó beneficiando a un 1% en detrimento del resto del 99% de los argentinos. Los banqueros, los dueños de las energéticas, los grandes sojeros, las pocas exportadoras extranjeras, alguna minera que otra y poco más. El resto de los argentinos, terminamos todos un poco o mucho peor que hace 4 años. Es decir, en términos del “Óptimo de Pareto” (una medida de “eficiencia” usada en economía), estamos peor que antes... mucho peor diría yo. Ese 1% son como los señores feudales, y el resto de nosotros la plebe, que paga impuestos y que vive como puede, con un Estado ausente y achicándose.


Esto nos debería hacer reflexionar sobre algunos puntos importantes. Un punto a tener en cuenta sería identificarnos dentro de esos grupos. ¿Adónde estamos situados? ¿Pertenecemos a alguno de esos pocos grandes ganadores del modelo? Y yo diría que no. De hecho, ninguno de sus miembros estará leyendo esta columna. Por qué hay un 40% de argentinos que, estando fuera de ese diminuto “círculo rojo de poder” que los perjudica permanentemente, los vota y los apoya? Será un problema a encontrarle explicación desde otros ámbitos de la ciencia. Porque desde la ciencia económica, simplemente no tiene ninguna explicación “lógica” ni “objetiva”. Otro punto a remarcar es que retrocedimos cientos de años en algunos aspectos, directo a la época de las colonias. Y sí, adivinaron, nosotros seríamos la colonia, no el imperio. Una colonia que solo se dedica a actividades extractivas del suelo, con la consiguiente pérdida de riqueza del mismo recurso. Grandes granos, minería, Vaca Muerta y poco más. La timba financiera les sirve para empobrecer actores económicos. Y el resto de los sectores económicos está, en el mejor de los casos, en retroceso y en crisis. En el peor, totalmente fundidos. No está de más identificar a los miembros del gobierno de Cambiemos con ese 1% y mencionar de qué sector provienen. Ya lo hicimos en muchas ocasiones y ya hasta es de público conocimiento quién es quién. Solo me gustaría recordar que gran parte de ellos pertenecen al sector bancario y financiero. Muchos de ellos de las filas del J.P. Morgan, el banco pirata más grande del mundo y el más mafioso. El dueño de la Reserva Federal (FED), el que pone y saca presidentes en Estados Unidos y el que decide qué país invadir, qué presidente matar o qué burbuja especulativa inflar. Es decir, mafioso del Wall Street y de la City. Identificar estos enemigos es clave para no volver a tropezar con ellos otra vez. Ya se sabe que el mismísimo Macri es dueño de varias energéticas, que revendió parques eólicos, que contrabandeó automóviles Fiat, que fue socio de Juan Carlos Rousselot y estafó al Estado con las famosas cloacas de Morón y una lista sin fin de delitos y truchadas. Esa es la verdad sobre nuestro “señor feudal”. Así que los defensores o creyentes de todas las mentiras de campaña permanente que llevó a cabo Cambiemos, por favor, no sean caraduras y cierren el pico. No tienen cara para hablar de nada. De nada más que no sea cometer delitos a costa del 99% restante de los argentinos.


Mientras nuestro futuro no enfrente los poderes monopólicos, no habrá bienestar para el 99% posible. Cuando existe poder monopólico, el que gana es el monopolista y el que pierde es el consumidor, el comerciante y el productor. El monopolio es todo lo contrario a la libre competencia y a la economía de mercado. Una cosa se lleva muy mal con la otra.


Nuestro futuro tiene que contemplar la industrialización, no la reprimarización de la economía. Este desarrollo tiene que tener en la ciencia y la tecnología una pata fundamental. En nuestro país tenemos obreros calificados, técnicos capaces y un capital humano preparado en universidades públicas de excelencia.
No podemos seguir con un solo hambriento en el país de la tierra, el agua y el conocimiento para producir el alimento que se nos ocurra. Si hay que recuperar tierra ociosa o abandonada, lo hagamos. Si no lo hacemos con el ferrocarril como medio de transporte, tampoco tenemos solución (en este sentido deberíamos prestarle especial atención al Plan Gaucho de los compañeros Aníbal Legay y Martín Martínez, de “Pueblos con Acción”). Deberíamos replantearnos Vaca Muerta y el Litio. Bajo qué condiciones y por cuánto tiempo sería beneficiosa su explotación.
Deberíamos alejarnos para siempre de este modelo de país para pocos, que expulsa, que mata, que desampara.

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