Del “populismo” al “comer es un derecho y no un privilegio”
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Del “populismo” al “comer es un derecho y no un privilegio”

Análisis de la generación de contextos para resolver la problemática del hambre en la Argentina

Bandeño. Director General de Estadística y Censos de la provincia de Santiago del Estero. Economista de Conciencia y ... (+ Info)

14/10/2019

Se presentó hace pocos días el programa Argentina sin hambre por parte del Frente de Todos. De la mano del especialista Daniel Arroyo, el equipo de Alberto Fernández empezó a trabajar en las soluciones a este flagelo que hoy estamos viviendo en uno de los países más ricos del mundo. No solo en su diversidad geográfica, sino en su potencial económico y (si lo comparamos con países de la región) en su rico capital humano desde luego.


Junto con esta interesante propuesta, como por arte de magia y de un día para el otro, la “cadena nacional de medios privados de comunicación” parece que tomó conciencia de la gravedad del hecho de que en Argentina haya hambrientos. ¿Coincidencia con la presentación de los números de la pobreza y la indigencia por parte del Indec? Podría ser. ¿Cambios de aires políticos? También podría ser. La cuestión es que pasamos de un instante a otro de hablar mal sobre medidas populares llamándolas “populistas” a discutir como válidas estas formas de resolver la pobreza y la indigencia.


Hoy parece que todos aceptan que el gasto público sea destinado en parte a solucionar este tema básico de la alimentación de todos los argentinos. Por supuesto que quedarán los más salvajes, los Espert y Milei que estén en desacuerdo. Pero esos son la minoría.


En esta columna de hoy habíamos prometido seguir explayándonos sobre la Evaluación Social de Proyectos para mejorar estas mismas cuestiones sociales que tanto nos desvelan a los que sí nos preocupan de verdad. Pero no quería dejar pasar el momento de hacer esta reflexión. Reflexión que se manifestó nostálgicamente. Recuerdo una sensación parecida allá por finales de los 90, cuando explotaba por los aires la 2º experiencia Neoliberal en el país. De repente, de un día para el otro, parecía que a los defensores de las medidas de Menem y Cavallo se los había tragado la tierra. Uno buscaba las miradas en los colegas y en los amigos que habían defendido a capa y espada esa “libertad” (libertinaje) y desregulación de los mercados y…nada. Nadie había ya votado a Menem y Cavallo, todos se hacían los distraídos. Esa misma sensación volvió a hacerse presente en estos días con respecto al desastre que está dejando la 3ª experiencia Neoliberal de la mano de los financistas “mesadineristas” de Cambiemos. Quizás por eso la “cadena nacional de medios privados de comunicación” ya no nombra la palabrita “populista” y se preocupa por atender y preguntar al respecto del programa Argentina sin hambre.
No quería dejar pasar la oportunidad de mencionar este hecho porque sino parece que los argentinos no tenemos memoria y da lo mismo hablar del hambre de millones de argentinos como del “cepo” cambiario que impide que pocos se lleven todos los dólares fuera de Argentina. Y no es lo mismo. Algunos tenemos memoria y nos resistimos a esconder la historia. No por puro capricho, sino por rigor científico: la historia nos tiene que servir para no cometer los mismos errores. Nos dice qué pasos no seguir y cuáles caminos dieron resultados. O también revisar aspectos de algunas medidas bien encaminadas.


En este punto quiero recordar lo que decía la FAO (Organismo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) sobre el hambre en nuestro país allá por 2014. El informe de la FAO titulado “Hambre en América Latina y el Caribe: acercándose a los objetivos del milenio (ODM)” presentaba el estudio del período que va entre 1990/1993 y 2011/2013. Entre sus puntos más destacados concluía que Argentina, Venezuela y Chile habían alcanzado la meta deseada con niveles de indigencia inferiores al 5%. Y que por lo tanto, nuestro país se encontraba dentro de los países que habían alcanzado la meta Hambre Cero de los ODM ¡¡¡Argentina y Venezuela!!! ¿Qué coincidencia no? Remarcaba como responsable de este gran logro la implementación de la Asignación Universal por Hijo (AUH).


La AUH había nacido para dar la posibilidad de poder alimentarse a todos los argentinos. Era una medida urgente y básica, necesaria, aunque no suficiente. Acompañaban y complementaban una serie de políticas en salud y educación que fortalecían las posibilidades de la población más vulnerable, la niñez y la adolescencia.
Tal es así que a diciembre de 2015 se había conseguido bajar la Tasa de Mortalidad infantil a un dígito después de décadas, como consecuencia de aquellas políticas públicas que consolidaban una sólida red de contención para los más necesitados.
Pues así fue hasta hace no mucho tiempo. Y así cambió el panorama 180° en menos de 4 años de la gestión Cambiemos. Podemos ahora discutir qué puntos en común tienen o no el programa presentado por Arroyo con los aplicados exitosamente hasta 2015. Pero estamos de acuerdo con que los fondos para financiar estos programas saldrán de los recursos fiscales. Es decir, de los fondos que constituyan el superávit o el déficit fiscal.


Después de resolver el hambre podemos discutir el resto. Qué políticas diseñar para conseguir el crecimiento económico y cuáles para lograr el desarrollo económico tan deseado. Podemos seguir intentando más mercado con menos Estado o volver a las épocas de bonanza con un Estado más presente, no solo controlando sino también incentivando la actividad privada. Pero nunca más descuidarnos de la alimentación de todos los habitantes. No se puede discutir si las retenciones a las exportaciones afectan o no el abastecimiento interno. Primero hay que definir qué porcentaje de trigo se necesita para que el pan sea un alimento básico en el país. El resto de la producción discutamos si tiene o no retención, y de cuánto es. Lo mismo con la carne, la leche y el resto de los alimentos. Primero abastecimiento interno, después que se discuta el resto.
Nosotros seguiremos insistiendo con la Evaluación Social de Proyectos como herramienta para proponer cadenas productivas a incentivar y promover.
Señalaremos la importancia de los valores de referencia del mercado. No solo en precio sino también en porcentaje de ganancias. Puntualizaremos aspectos de los eslabones de la comercialización y la necesidad de la presencia del Estado en ellas.


Ya vimos, una vez más en nuestra historia reciente, qué pasa cuando el Estado se retira y deja que los “mercados” lo regulen todo. El más grande se come al más chico y los alimentos se vuelven bienes de lujo. Empeora la situación social y millones de hermanos argentinos dejan de comer. Otros tantos caen en la pobreza. Cuando esto se agrava tiene que volver un Estado presente para solucionar los problemas que deja “el mercado”.
Al “mercado” no le interesan los hambrientos. El mercado solo, sin el Estado, los crea y los multiplica. Ojalá esta vez hayamos aprendido la lección.

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