La culpa en nuestro sistema penal
Debemos reflexionar al salir a conducir nuestro vehículo

La culpa en nuestro sistema penal

22/07/2019

A la culpabilidad se llega por vía de dolo y de la culpa. El dolo es un querer el resultado, es decir actúa dolosamente quien sabe lo que hace, es la intención de cometer un delito. En el delito culposo falta esta intención delictiva, porque está determinado subjetivamente a quien obró no previendo un resultado que debía prever, esta falta de previsión, hace incurrir a quien así obra en la violación del deber de cuidado que debe tener todo buen ciudadano en su vida de relación, de gran importancia hoy en día en el tránsito vehicular. La ley se refiere al delito culposo en la parte especial del Código Penal, delimitando los tipos culposos, o sea las conductas culposas en el Art. 84, diciendo: “Será reprimido con prisión de uno a cinco años e inhabilitación especial, en su caso, por cinco a diez años el que por imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o inobservancia de los reglamentos o de los deberes a su cargo causare a otro la muerte”. El mínimo de la pena se elevará a dos años si fueren más de una las víctimas fatales”. La imprudencia como no es obvio es el defecto de prudencia, siendo esta última una de las cuatro virtudes cardinales, prudencia es sinónimo de cordura, templanza, moderación en las acciones, supone sensatez y reflexión, en cambio el imprudente realiza acciones que no ha meditado previamente es un obrar precipitado, arriesgado y temerario, en definitiva obra de una manera tal que infringe el deber de cuidado que debe tener todo buen ciudadano, imprudente es pues, quien realiza una acción arriesgada que siempre tiene la posibilidad de ocasionar un daño, por ejemplo: Imprudente aquel que conduce su vehículo, con exceso de velocidad, fuera de lo que permite la reglamentación vehicular. La negligencia es un conducirse con desidia, con falta de esmero, falta de atención, y su conducta es un abandono del deber de cuidado que se requiere para no producir un daño, negligente es aquel que sale a conducir su vehículo con los frenos en mal estado. La impericia en su arte o profesión a que se refiere el Art. 84 del Código penal, es la actuación inexperta o inidónea en aquellos casos que se requiere una habilidad determinada.
Aquí se exige una especial destreza a quien se dedica a una labor y que debe desarrollar con especial habilidad. En este tipo culposo se ha desarrollado una amplia jurisprudencia en lo que se refiere a la mala praxis, sobre todo respecto de los médicos, aunque es bueno referir que puede haber impericia o falta de idoneidad en todos aquellos casos en que se requiere un conocimiento especial, cualquiera tenga un título, por ejemplo: Ingeniero, electricista matriculado, etc. Su falta al deber de cuidado por ser un imperito puede producir un daño que puede ser mortal. Y en ese caso responde a título de culpa. Por último, la ley referenciada se refiere a la “inobservancia de los reglamentos o deberes a su cargo”. Generalmente y refiriéndome al sector público, se dictan ordenanzas para evitar situaciones de riegos o peligro para el ciudadano, y su no acatamiento puede producir un resultado lesivo, y ello es un signo de imprudencia o negligencia y lo convierte en autor a título culposo. Por ejemplo: el que tiene su obra en construcción y hace descargar arena en la vía pública (en la calle) y un motociclista se la lleva por delante sufriendo lesiones que pueden ser mortales, aquel que así ha obrado ha violado el deber de cuidado, y es autor a título de culpa del daño producido. En el año 2017 se agrega el Art. 84 “bis” que agrava estos tipos culposos elevando la pena de prisión de dos a cinco años cuando por conducción imprudente, negligente o antirreglamentaria causare a otro la muerte; en este caso la pena se eleva de tres a seis años si se diere a la fuga o no intente socorrer a la víctima pudiéndose en su caso aplicar la pena del abandono de persona, o manejase bajo los efectos de estupefacientes, o en estado de ebriedad, manejara con exceso de velocidad de más de treinta kilómetros por encima de la máxima permitida en el lugar del hecho; así también cuando violare la señalización del semáforo, o las señales de tránsito que indican el sentido de circulación vehicular (no manejar de contramano); o con culpa temeraria o cuando fueran más de una de las víctimas fatales; también está prohibido, por ejemplo, participar creando una situación de peligro para la vida o integridad física de las personas en una prueba de velocidad o destreza con un vehículo con motor realizada en la vía pública sin el permiso de la autoridad competente administrativa. La pena en este caso es de seis meses a tres años de prisión, e inhabilitación para conducir por el doble tiempo de la condena. Si el buen ciudadano no omitiera el deber de cuidado, estos hechos lesivos descriptos no sucederían. Debemos reflexionar al salir a conducir nuestro vehículo. Ser respetuosos de las normas de tránsito.

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