El modelo Cambiemos: Neoliberalismo salvaje, sin ciencia ni tecnología, un país “bananero”
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El modelo Cambiemos: Neoliberalismo salvaje, sin ciencia ni tecnología, un país “bananero”

Análisis de la experiencia neoliberal en nuestro país

Bandeño. Director General de Estadística y Censos de la provincia de Santiago del Estero. Economista de Conciencia y ... (+ Info)

15/04/2019

Hemos venido insistiendo, a riesgo de saturar, con la caracterización del modelo neoliberal y sus consecuencias e identificando a sus defensores y promotores. Ponerle nombre y apellido a los actores culpables de diseñar e implementar estos planes de gobierno que transfieren los recursos de las grandes mayorías hacia unos muy pocos privilegiados, ayuda a refrescar la memoria.


Los defensores más duros de estos modelos de hambre, sudor y lágrimas son los que hoy se hacen llamar “libertarios”. Los máximos exponentes son viejos conocidos de estas columnas, los Milei y los Espert. Estos personajes corren por derecha a los economistas, políticos, periodistas y operadores de Cambiemos. Estos se aprovechan de aquellos, para así simular transitar un poco más camuflados. El argumento “libertario” de fondo es “la libertad de mercado”. El achicamiento del Estado y el (des)control de todos los sectores de la economía. Así es como estos “libertarios” despotrican contra “la política” y todas aquellas personas que la practiquen, escondiendo sus oscuras intenciones de crear la idea en la sociedad de que los políticos son lo mismo que “el Estado”. Por supuesto, con la complicidad de los medios de comunicación, que los alientan, los encubren y nunca los cuestionan.


Además de no poder encontrar en la experiencia mundial ningún respaldo a sus teorías (es más, dichas experiencias exitosas demuestran todo lo contrario), y de que en nuestro país tampoco funcionó jamás, vamos a ver cómo vienen resultando en la práctica. Hoy vamos a repasar ligeramente lo sucedido en un sector clave en el paso de un país subdesarrollado a un país desarrollado: el sistema científico tecnológico.

 

Científicos: “¡A lavar los platos!”


En la semana que pasó se dieron a conocer la cantidad de científicos que ingresaron al Conicet. De los 2.500 que se presentaron, solo ingresaron 450, menos de la mitad de lo previsto. Uno podría discutir la eficiencia de dicho organismo y los resultados de los trabajos de investigación de todos nuestros hombres y mujeres de ciencia. Lo cierto es que cuanto menos científicos tengamos investigando, menos chances tenemos de conseguir algún resultado alentador para resolver alguna cuestión sin solución hasta ahora. Los que se presentan son personas que estuvieron mínimo 10 años en claustros universitarios. Son profesionales con algún título universitario (de grado), con 5 años más de Doctorado y, muchos inclusive, con 2 años más de posdoctorado. Todos presentan como proyecto algún tema que nadie antes investigó o que no tiene solución.


Solo para recordar y, de esta manera, desnudar las verdaderas intenciones de los “libertarios”, repasemos cómo funcionó en los años recientes. En el año 2000 (cuando explota por los aires la 2ª experiencia neoliberal y como consecuencia de ella) se doctoraban 500 personas por año en el país y el Conicet tenía 3.000 investigadores, la mayoría de ellos mayores de 55 años. Durante el gobierno anterior, primero con Néstor Kirchner y después durante los dos mandatos de Cristina Fernández de Kirchner, el Conicet triplicó las becas para Doctorado. Como consecuencia de esta política de recomposición del sistema científico, en 2014 se doctoraban 2.500 personas en el país. Se multiplicó por 5 la cantidad de doctores y con esto, los candidatos a entrar en el Conicet aumentaron, por supuesto. Sobre todo científicos jóvenes. Así, el Conicet pasó de 3.000 a 10.000 investigadores!!! Con la mayoría de ellos jóvenes.
Así, instituciones como el Invap, que tenía más de 30 años de “vida”, comenzó en la práctica a ser una institución de investigación y fabricación (radares y satélites) muy especializada de punta en el mundo recién en esa “década ganada para la ciencia y la tecnología”. Y junto con este proceso, la creación de cientos de Pymes asociadas que fabricaban las partes que sirven de insumos de los radares y satélites. Este proceso demuestra la forma inteligente que tuvo el gobierno anterior de manejar el poder de compra que tiene el Estado. En vez de alquilar satélites o comprar las partes o los radares enteros afuera del país, decidió hacerlo adentro del país. Generando así un círculo virtuoso entre desarrollos de primer nivel, producción nacional (sustitución de importaciones), generación de empleo, nacimiento de Pymes súper especializadas que pusieron al país dentro de los 7 únicos que manejan esta tecnología en el mundo.


Esta tecnología libera, proporciona soberanía, algo que este gobierno no entiende ni quiere practicar. Este gobierno, cuando decide de un año para otro, achicar la inversión en ciencia y tecnología un 40%, interrumpe un proceso de formación de estos científicos que empezó hace 7 años, cuando el contexto era otro totalmente distinto. Los científicos que hoy están en el Conicet vieron disminuir sus salarios en un 30%. Estas instituciones que tendrían que estar tirando del carro de la economía, hoy están totalmente desfinanciadas. Tenemos científicos más pobres que no tienen insumos para investigar.
Este gobierno de salvajes no entiende nada de nada, no entiende de institucionalidad, no entiende de políticas de mediano y largo plazo, ni de planificación ni de actividad productiva, ni mucho menos de ciencia y tecnología. Para ellos todo eso es gasto público, y, como tal, tiene que desaparecer.
Formar científicos depende de las universidades. Desarrollar un modelo económico basado en la ciencia y la tecnología es un proyecto político. Ningún país desarrollado se da el lujo de prescindir de este sector clave. Y en todos los casos exitosos es el Estado el que lo promueve.


Este gobierno, sus operadores y todos los “libertarios” juntos solo quieren un país que exporte soja, maíz, trigo, carne y litio. En el medio, le dan a la bicicleta financiera. Por supuesto que ellos hicieron millones de ganancias, con las Lebacs, con los dólares futuros y con las empresas energéticas. Hoy son inmensamente más ricos y viven en sus castillos de cristal. ¿Nosotros? Nosotros vamos derecho a ser un país bananero.

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