Sacerdotes de las distintas comunidades de nuestra provincia participaron ayer de la Misa Crismal, presidida por el obispo diocesano, monseñor Vicente Bokalic. En un mensaje dirigido en especial a ellos, les pidió: no olvidar que “somos ministros de Dios, servidores, súbditos” del pueblo y continuar hacia “una Iglesia en salida”.
El prelado agradeció el poder compartir —por primera vez— este Martes Santo con el obispo auxiliar, monseñor Enrique Martínez Ossola, quien cumplió 40 años de sacerdocio. También llamó a los fieles a rezar por los curas, ya que cada uno de ellos es “la respuesta a sus oraciones”.
“Esta quiere ser una Iglesia en salida. Es más fácil atrincherarse, encerrarse, buscar seguridades y esas son las tentaciones que podemos tener. A veces tenemos las tentaciones de que esta cuota de poder y autoridad que tiene cada sacerdote es para no respetar, para no escuchar. Queremos acercarnos cada día más a ustedes. El papa Francisco dice: ‘El gusto de ser pueblo’, de rezar con ustedes, de contagiarnos de su fe, de acompañar a ustedes laicos que sirven en nuestra comunidades”, reflejó.
“Les pedimos que nos acompañen con sus oraciones. Este es un camino de conversión. El día que creemos que ya estamos lejos, necesitamos una conversión en clave de misión: salir a las periferias, a donde están las pobrezas, los desahuciados, los ninguneados, los que sufren injusticias y violencias. Al lado de ustedes para servirlos y acompañarlos. Ojalá que nunca lo olvidemos”, exhortó.
La Misa Crismal es la celebración en la que se consagra el Santo Crisma (de ahí su nombre) y bendice además los restantes óleos o aceites (para los enfermos y los que se van a bautizar).