Días pasados, una joven de 19 años viajaba junto a dos amigas en un remis, en la ciudad de Quilmes, en la provincia de Buenos Aires; cuando al bajar las dos últimas, al chica que -que se había sentado en el asiento de delante- recibió un inusual pedido: "Haceme el amor, haceme feliz", le dijo el chofer, de 54 años.
Todo ocurrió cuando al quedar sola en el interior del vehículo, el conductor la invitó a ocupar el asiento de adelante, en un aparente buen gesto que algunos remiseros suelen tener para que los pasajeros viajen más cómodos. Sin embargo, cuando la joven se sentó el chofer comenzó a acosarla, primero manoseándola en la zona del torso y pechos, y luego le propuso: "Haceme el amor, haceme feliz". Shockeada, la pasajera se negó y el sujeto detuvo la marcha, le tomó la mano y la colocó entre sus piernas. En ese momento comenzó a masturbarse hasta eyacular en la mano de la chica, según consta en la denuncia.
Tras consumar el repudiable hecho, el hombre continuó el recorrido hasta un kiosco, donde compró una lata de cerveza. Allí la denunciante le pidió ayuda a un joven que se encontraba en el lugar, quien accedió a subir al remis haciéndose pasar por un amigo, para continuar el viaje hasta llegar a una cuadra de su casa, donde ambos descendieron.
Posteriormente, el solidario muchacho acompañó a la joven hasta la seccional policial y relataron los hechos a los uniformados. Pero, en las últimas horas, la familia de la víctima tomó conocimiento de los sucedido y tras reunirse fueron hasta la agencia donde trabaja el pervertido sujeto y le propinaron una violenta paliza.