Dio a luz tras una violación y ahora tendrá que compartir la custodia con su agresor
Foto: difundir.org
Horrible historia

Dio a luz tras una violación y ahora tendrá que compartir la custodia con su agresor

Noemi debe comunicarse permanentemente con el hombre que la ultrajó en su adolescencia.
25/11/2016
U

n documental de la CNN revela la triste realidad de una mujer que debe mantenerse comunicada permanentemente con el hombre que la sometió sexualmente y que, producto de esa violación, tuvo un hijo de él.

De acuerdo a cifras de la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales, entre 5.000 y 16.000 mujeres que cada año dan a luz a un hijo producto de una violación en Estados Unidos podrían estar en riesgo, dependiendo del lugar en el que viven, de que una corte dicte que tienen que compartir la custodia con el padre del menor. Es decir, muchas mujeres están o podrían estar en la obligación legal de comunicarse y reunirse frecuentemente con su violador y dejar que éste pase tiempo con su hijo o hija.

Por tal motivo la cadena se entrevistó con Noemi, una joven de Nebraska que fue violada cuando era adolescente, quedó embarazada y decidió no optar por el aborto y tener a su bebé. Pero como su agresor al final fue condenado sólo por un delito de agresión sexual en tercer grado, la ley no le restringió sus derechos de paternidad (algo que en Nebraska sólo sucede con los sentenciados por crímenes en primer grado). Por ello, cuando el estado comenzó a exigirle al padre dinero de manutención, el hombre demandó a su vez el derecho a tener visitas frecuentes con su hija, publica difundir.org.

Y dado que en numerosas ocasiones muchas violaciones no se reportan o no conducen a una sentencia condenatoria, muchas mujeres que quedaron embarazadas tras una agresión sexual se encuentran en la tensa situación de tener que interactuar con su victimario y permitirle acceso a su hija o hijo.

De acuerdo a CNN, entre las causas de este problema figuran la vigencia de leyes, creadas hace décadas, que en el tema de los derechos paternales (tanto la manutención como la custodia o visita) no tenían en cuenta la forma en que se dio el embarazo y la actitud de la sociedad de entonces que no reconocía esos derechos a hijos de mujeres no casadas. Todo eso se reforzó con la noción de que las mujeres que quedan embarazadas tras una violación “odian” a sus hijos y por ello recurrirán al aborto o a la adopción y por ello en esos casos no procedería la cuestión de los derechos paternales.

Se trata de nociones incompletas, que arrastran prejuicios y no consideran la problemática de la violación y la protección de las víctimas en toda su tremenda magnitud.

Ese limbo legal ha sumido a muchas mujeres en un grave desasosiego al tener que seguir interactuando, en compañía de sus hijos, con sus violadores.

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