La Habana. Décadas de atraso fomentadas por un modelo cerrado y centralizado han dejado a los cubanos apoyados sobre una infraestructura frágil, anticuada. Por eso no es de extrañar que cambios leves o problemas simples, que en otros países tendrían escaso impacto en la vida cotidiana de sus ciudadanos, en esta isla caribeña desaten graves inconvenientes para sus habitantes.
Prueba de esta situación es lo ocurrido en los últimos días con el agua. Una falla con el suministro del servicio afectó a más de 1.159.000 personas. Así se admitió en el noticiero de la televisión estatal, poco adepto a hacerse eco de las malas noticias.
El problema se hizo notar especialmente en La Habana, donde más de dos tercios de sus habitantes sufrieron el faltante. La capital viene sufriendo esta carencia desde hace meses, que se ve agravada con la sequía. El reporte reconoció que entre el 50 y el 58 por ciento del agua que se bombea a nivel nacional no llega a su destino, y recalcó que alrededor del 90 por ciento del abastecimiento del líquido depende del bombeo.