En la Carta Pastoral monseñor reflexionó sobre el inicio de la Cuaresma

Uriona insta a todos a “nueva evangelización”

El párroco destacó la importancia de la familia y agregó que todos los integrantes de la Iglesia deben asumir el compromiso de transformación.


miércoles, 22 de febrero de 2012
Uriona insta a todos a  “nueva evangelización”

Uriona escribió una Carta Pastoral para los fieles de su Diócesis.

Añatuya, General Taboada. Ante el inicio de la Cuaresma y como es tradicional, el obispo de Añatuya, Adolfo Uriona, escribió una Carta Pastoral dirigida a todos los feligreses de su Diócesis, a la que definió como una “Carta Programática”, trazando las líneas de acción para el año que comenzó. La misma lleva por lema: “Jesucristo conviértenos, para que podamos anunciarte y renovar nuestras comunidades”.

Como consecuencia del Jubileo Diocesano vivido el año pasado por la Iglesia añatuyense, el obispo Uriona deseó: “Ahora queremos que todo ese esfuerzo de preparación no haya terminado con la fiesta celebrada sino que se continúe dando frutos mediante ‘una nueva evangelización’ que llegue a todas las personas de nuestro vasto territorio”.

Posteriormente, el prelado interrogó: “¿Cómo encontrarnos con Jesús?..., ¿cómo pasar de una Iglesia misionada a una Iglesia discípula-misionera?...; ¿cómo realizar una nueva evangelización en nuestra Diócesis?”, a lo que el mismo respondió: “Las respuestas debemos buscarlas responsablemente entre todos, dado que el compromiso con la ‘nueva evangelización’ ha de ser de todos, obispo, sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos ancianos, maduros, jóvenes, niños, y ha de impulsarnos a renovar nuestro ‘ardor misionero’ siguiendo el ejemplo de nuestro primer obispo, monseñor Jorge Gottau”, expresó.

Luego Uriona se refirió a la primera parte del lema: “Jesucristo conviértenos” en el que englobó aspectos como “La conversión al ‘Dios Vivo y Verdadero’ y ‘La conversión a Jesucristo’”.

“Volver a partir desde Jesucristo significa que todos debemos tener, de una manera renovada, un encuentro personal con Él. Sin esta vivencia de Jesús como Señor, toda nuestra fe quedará reducida a una mera formulación teórica que no tiene incidencia en la vida y que no convencerá ni atraerá a nadie”, destacó el religioso, pidiendo a los fieles acercarse a Jesucristo.

El párroco reflexionó sobre el aspecto y sostuvo: “Para anunciarte y renovar nuestras comunidades, debemos trazar pasos firmes que implican la conversión para todos los fieles, especialmente para sacerdotes y consagrados”.

Temas claves
En su carta, monseñor Uriona puso énfasis en algunos aspectos que durante los próximos años seguirán abordándose, como la renovación de la parroquia y la familia. “Debemos preguntarnos, con seriedad y compromiso, cómo generar una nueva vitalidad en mi comunidad, cómo comprometer a los laicos a la participación en la actividad parroquial, cómo detectar dirigentes para formarlos en lo bíblico y entusiasmarlos con la misión. Debemos interesarnos por la ayuda que pueden brindarme los distintos movimientos que hay en la Diócesis. Con una buena dosis de humildad, que es ‘la verdad’, puedo preocuparme por conocer y también aprender del trabajo y la experiencia que otros han hecho”, señaló respecto del primer aspecto.

Propuso al tema de la familia como un tema transversal a toda la pastoral. “Es un ‘horizonte’ que nunca debemos perder”, indicó. “La familia se encuentra hoy altamente amenazada en esta cultura imperante y lo vivimos fuertemente también en nuestra Diócesis. Desde lo pastoral hemos de dar respuestas creativas e idóneas a las diversas situaciones familiares para no correr el riesgo de ‘trabajar en vacío’, es decir, sin responder desde Dios a las verdaderas necesidades de la gente. Por tanto, toda nuestra actividad: misión, liturgia, catequesis, Cáritas, educación, infancia, pastoral juvenil y vocacional, pastoral social y demás, debe tener como trasfondo a la familia; siempre ha de estar en relación con ella”, enfatizó.

Para finalizar, el prelado destacó la importancia del matrimonio y expresó: “Además debemos procurar en nuestras parroquias, también, una pastoral familiar específica que se dedique a preparar a los jóvenes para el noviazgo y para la formación de un proyecto de vida familiar; que les ayude a tomar conciencia de la belleza del sacramento del matrimonio, tan desvalorizado en nuestro medio; que trabaje con los matrimonios, su problemática y desafíos. ¡Es una tarea ardua, pero imprescindible!”.

COMENTARIOS
MÁS NOTAS DE ESTA SECCIÓN
Sociales
CMS Periodicos