

La Radio de los
Santiagueños
El intento de robo a un joyero que se produjo el jueves pasado en pleno centro porteño no sorprendió a nadie ya que, lamentablemente, los argentinos estamos habituados a escuchar este tipo de noticias. Pero lo que sí fue particular en este hecho fue su desenlace, que reavivó una vieja polémica que enfrenta a “la derecha versus la izquierda”.
El acontecimiento se desató cuando Fernando Blanco, un comerciante de la zona de Tribunales, se resistió a ser robado por dos delincuentes y, tras forcejear con uno de ellos, logró reducirlo y terminó matándolo a puñaladas. Blanco fue liberado un día después tras comprobarse que actuó en defensa propia.
Pero la polémica comenzó cuando el jefe de Gobierno se mostró indignado por el proceder policial a través de su cuenta de Twitter: “No entiendo cómo se llevaron detenido de esa manera al joyero que desarmó un ladrón y actuó en defensa propia”, escribió Mauricio Macri en la red social horas antes de que Blanco sea liberado. Además, el ministro de Seguridad de la ciudad, Guillermo Montenegro, adhirió a través de un comunicado en el que sostuvo que “se puso a la víctima de un delito en la misma condición que los delincuentes que fueron a asaltarlo”.
A partir de estas declaraciones y de que los medios se hacían eco de los dichos de Macri, surgieron opiniones encontradas en las que se pudo observar las diferentes posiciones en lo que respecta al accionar de la Justicia en casos de inseguridad. Gran parte de la sociedad que parecía estar agazapada inmediatamente pidió la libertad del joyero embanderándose detrás de pensamientos lamentables como “los Derechos Humanos se aplican sólo para los delincuentes” o el hecho de alegrarse por la pérdida de una vida.
Más allá de que se puedan comprender este tipo de reacciones por la indignación que produce que dignos trabajadores intenten ser despojados de sus pertenencias sin razón alguna, lo cierto es que según lo estipula la ley, la Justicia actuó como debía al detener a Fernando Blanco porque, a pesar de las condiciones en que se produjo el asesinato, se trató de un homicidio y se debía investigar si efectivamente el comerciante había actuado en legítima defensa. Comprobado esto, se procedió a la liberación de Blanco quien, según palabras de su abogado, se encuentra en un momento difícil y con sentimientos encontrados porque, a pesar de haber recuperado su libertad, no puede olvidarse que le quitó la vida a un ser humano.
Por Guido Braslavsky