La Escuela San Vicente de Paul compra la materia prima para producir harina

Añatuya: más de 300 familias viven con venta de algarroba

El proyecto cumple el fin de beneficiar a los vecinos, siendo una alternativa económica, revalorizar el árbol y cuidar un producto autóctono.


domingo, 12 de febrero de 2012
Añatuya: más de 300 familias viven con venta de algarroba

Las familias recolectan las algarrobas.

La cosecha y venta de vainas de algarroba ha sido una alternativa económica que le ha permitido a más de 300 familias añatuyenses incorporar importantes ingresos de dinero en efectivo a sus hogares, para sortear diferentes necesidades.
La Escuela de Capacitación Laboral San Vicente de Paul, en el marco de su proyecto de elaboración de harina de algarroba para exportación, que ejecuta desde el año 2000, comenzó con la compra de este fruto del monte santiagueño desde finales de diciembre y continúa haciéndolo actualmente.
Desde entonces, numerosas familias de barrios como La Leñera, La Merced, Rosso, Obrero, Colonia Osvaldo, Polo Norte, Villa Abregú, Campo Rosso y hasta de pueblos vecinos, han dedicado parte de su tiempo a cosechar las vainas que este año crecieron en forma abundante.
Según las estadísticas de la institución, algunos grupos familiares vendieron algarroba por el importe de 1.500, 1.700 y hasta 2.000 pesos las que más obtuvieron. Cada kilogramo entregado se pagó a razón de $1,50. Fueron los vecinos de los barrios Obrero, La Merced y La Leñera los que más vendieron, con más de 3.000 kilos por cada sector.
El fruto de la venta tuvo variados usos para las familias que se animaron a recolectar las algarrobas. Mientras algunas familias usaron el dinero para comprar útiles escolares para sus hijos a pocos días del inicio de clases, otros, como el caso de Néstor Santoro, pudieron comprar ladrillos y maderas para mejorar las condiciones de su vivienda en el barrio La Leñera, donde viven 11 integrantes del grupo. Además, están quienes usaron la recaudación para solventar las necesidades del momento. “Todos los años iba a la desflorada como cabecilla de cuadrilla, pero este año no pude por un problema en la rodilla. Por eso tuve que dedicarme a esto por no tener un trabajo seguro. Este es un trabajo para quien tiene ganas de salir a juntar, haga calor o no”, comentó Néstor Santoro, quien superó por estos días los $1.000 en ventas.
La Escuela San Vicente produce harina de algarroba desde el año 2000 y cada año, desde noviembre, comienzan el proceso de producción. “Hay una demanda experimental de nuestro producto aún, porque todavía no podemos ofrecer a más lugares ya que nos falta la materia prima asegurada. Si queremos ofrecer harina de algarroba a más lugares debemos contar con la materia para su elaboración, porque no podemos producir un año y otro no”, explicó Patricia López, directora de la institución.
Al respecto la directiva de la entidad agregó que “este proyecto necesita de la ayuda de la comunidad, la que puede sumarse cada año juntando algarrobas y venderlas para que podamos tener la cantidad suficiente para no detener la fabricación. En la génesis del proyecto está plasmado como objetivo beneficiar a las familias de los barrios y parajes vecinos, como está ocurriendo, y de ese modo también revalorizar el árbol y cuidar un producto tan nuestro”.

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