

La Radio de los
Santiagueños
De acuerdo a lo revelado por distintas publicaciones árabes y diferentes
agencias noticiosas, los cruentos enfrentamientos entre simpatizantes
de ambas instituciones se produjeron una vez concluído el partido en el
estadio de Port Said, que ganó Al Masry, por 3-1.
El viceministro de Sanidad egipcio, Hesham Sheiha, aseguró que se trata
del "mayor desastre en la historia del fútbol de Egipto", mientras el
Ejército envió dos helicópteros al estadio para ayudar en las labores de
emergencia, informó la Junta militar que gobierna el país desde
febrero, cuando una revuelta popular contagiada por la "primavera árabe"
derrocó al ex presidente Hosni Mubarak, que estuvo en el poder durante
30 años.
Según lo citado por la cadena árabe de TV Al Jazeera, "muchos de los individuos lesionados son fuerzas de seguridad".
El funcionario manifestó, además, que la mayoría de los muertos se
produjeron por "asfixia y aplastamiento". Además, al menos dos
futbolistas sufrieron heridas leves.
Una vez concluído el partido, los simpatizantes de Al Masry invadieron
el campo de juego para saludar a sus jugadores y perseguir a los
visitantes.
Los simpatizantes de Al Ahly, de la ciudad de El Cairo, en tanto,
saltaron al campo de juego para defender a sus futbolistas, hecho que
originó un cruento enfrentamiento entre las dos hinchadas. "Las fuerzas
de seguridad nos abandonaron, no nos protegieron", relató uno de los
jugadores del Masry, Mohamed Abou-Treika, en una charla con la
televisión del equipo, según reprodujo el diario español El País.
"Un seguidor acaba de morir en el vestuario, delante de mí", añadió el futbolista.
"Esto no es fútbol. Esto es una guerra y la gente está en el medio de
ella. No hay movimiento ni seguridad ni ambulancias", expresó Abou
Treika.
Otra versión indica que los episodios de violencia estuvieron
"premeditados". Es que la hinchada de Al Ahly, más conocida como `Los
Diablos Rojos`, se enfrentaba con frecuencia a las fuerzas de seguridad
egipcias en las protestas de la emblemática plaza Tahrir de El Cairo,
donde se gestó la revuelta popular.
"Los sucesos de Port Said fueron planificados y son un mensaje de los
partidarios del antiguo régimen", afirmó el diputado Esam al Erian en un
comunicado publicado en la página web del Partido de la Libertad y la
Justicia (PLJ), formación política vinculada a los Hermanos Musulmanes,
ganadores de la última elección parlamentaria.
Tras los graves incidentes, la Federación de Fútbol de Egipto suspendió
"indefinidamente" los partidos de liga de primera división.
Inclusive, el encuentro entre los equipos Zamalek e Ismaily, que
empataban 2-2 en El Cairo, no llegó a completarse, una vez que las
fuerzas de seguridad tomaron nota de los incidentes en Port Said. Esto
generó otros actos de violencia, que fueron más leves, por cierto.
La televisión estatal mostró imágenes con incendios en algunos sectores
del estadio en El Cairo, mientras que el locutor relató que hinchas
enardecidos del Zamalek se quejaron por la cancelación del partido.
El recién elegido Parlamento egipcio celebrará mañana una sesión
extraordinaria para discutir la violencia desatada, que amenaza con
tensar más aún la delicada situación social y política por la que
atraviesa el país nortafricano.
Los incidentes de Port Said se reflejan en Twitter con las etiquetas
#PortSaid y los nombres de los dos equipos cuyos seguidores
protagonizaron los incidentes: #Masry #Ahly.
La televisión estatal mostró imágenes con incendios en algunos sectores
del estadio en El Cairo, mientras que el locutor relató que hinchas
enardecidos del Zamalek se quejaron por la cancelación del partido y que
se habían prendido fuego a varias secciones del estadio.
De un gemelo que no llegó a desarrollarse y quedó enquistado en su estómago.
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