

La Radio de los
Santiagueños
Nadia y Exequiel
Todo comenzó un día viernes 14 de noviembre del año 2008, cuando la conocí, por casualidad, en el ciber de un telecentro muy conocido ubicado en Roca y Alsina, de la ciudad de Sgo. del Estero. Era un día caluroso donde me encontraba en una computadora en el lugar mencionado cuando ella llego acompañada de una pequeña niña de 7 años. En principio no dije nada pero no puedo negar que ya la había mirado bien.
Se acercó al control de máquinas y solicitó 2 computadoras; da la casualidad que le habilitan una máquina al lado mío y otra pasando dos asientos mas... Lo feo es que se sentó en la más lejana a mí y le cedió a la nena, la otra. En ese momento pensé: "Debe tener novio; debe esperar a alguien o de una me cortó el rostro..."
En ese instante, se sienta a mi lado la pequeña y comienza a tratar de navegar en internet; me habla la niña y me pregunta si podía ponerle juegos animados en su computadora, y yo dije que sí. Fue ahí que su hermana mayor "Nadia" le dijo: "Yanina me hubieras pedido a mí, no molestes a las demás personas", en ese momento le respondí que no me molestaba.
Tras charlar largo rato con la pequeña Yanina vi que se me hacia tarde y me tenia que ir a mi casa, cuando estaba a punto de salir cuando se largo una fuerte tormenta y me tuve que quedar. Ellas también se asustaron y querían irse a su casa, así que me ofrecí a acompañarlas.
Al llegar a su casa, me di cuenta de que eran nuevas en el barrio y yo no lo sabía. Al día siguiente, las encontré en la despensa del barrio y Nadia me invitó a ir a su casa a la tarde-noche para charlar, ya que no tenía amigos en el barrio, y así empezamos...
Un día 16 de diciembre la invite a tomar helado en una heladería céntrica, me respondió que bueno, pero que iba a preguntar en su casa porque su padre es muy celoso por demás y la criado de una manera exigente. Su papá aceptó, pero siempre y cuando la lleve a la pequeña Yanina.
Fuimos los 3 y cuando estuvimos ahí nos mirábamos mucho, y yo no me animaba a preguntarle si quería ser mi novia, hasta que su hermana fue al baño y decidí aprovechar la oportunidad. Afortunadamente ella me dijo que sí, y en el momento en que le iba a dar un beso, llegó su pequeña hermana para interrumpirlo todo.
Gracias a ella pude tocar el cielo con las manos y desde ese día, fuimos dos en uno solo…
